Espera a los Rolling Stones
Una decena de aficionados de los Rolling Stones esperan al concierto del Santiago Bernabéu en Madrid. DAVID SIRVENT

En la puerta 33 del Bernabéu hay cuatro fieles seguidores de los Rolling Stones y un grupo de jóvenes ilusionados ante su primera experiencia. Un día antes del show en el templo madridista, 18 personas buscan un buen sitio para ver de cerca a sus majestades satánicas y, de paso, vivir la fiesta previa... o hacer negocio.

Lo mejor de estos conciertos es la fiesta previaSergio (18) marca el inicio de esta larga espera. Llegó el domingo a Madrid y ya se ha arrepentido. "Pensaba que habría mucha gente". Su pesar no llega por el frío, la soledad o las horas infinitas, sino por el circo, el del fútbol. "Me da pena perderme todo lo que ha pasado en Córdoba este fin de semana". Se refiere al ascenso de su equipo a Primera División. "El año que viene estoy aquí otra vez para verles". ¿También tres días antes? "No, con venir el mismo día es suficiente".

La salsa la ponen tres 'viejos rockeros'. El primero, José Luis (47), solo lleva lo puesto y no suelta su bandera. Tiene marcada su posición mentalmente, pero no para quieto. Va de un lado a otro de la cola, charla con los más jóvenes, y se ofende si alguien trata de poner en duda la bravura de esta veintena de personas. Desde 1982 no se ha perdido un solo concierto de los "Rolling"—se empeña en decirlo así—hasta sumar diez. Iría desde Ávila hasta cualquier país... aunque de momento no ha salido de la península. Y, pese a "necesitar el dinero", se indigna si escucha que se pagan 4.500 euros por una entrada (VIP). "No me gusta ese negocio cuando hay gente que realmente quiere ver a los Rolling y no puede pagar más de 100 o 120 euros. En  mi forma de vivir no entran estas cosas", explica. "Así va el país".

Frente a él se sientan Patricia y Alba, de 23 y 22 años. Tienen cara de frío pero muchas ganas de vivir esta experiencia por primera vez. Llegaron de Málaga el lunes y sumarán dos noches, pero ya tras la primera lamentan las condiciones. "A las seis y media de la mañana estaban los montadores haciendo ruido", a lo que se suma el frío que hizo en la capital. Este martes era el cumpleaños de la segunda y aunque intenta mostrar su alegría, su cara denota otra cosa. "No se van a arrepentir", interrumpe José Luis.

El grupo de los veteranos lo completan Rubén y Luis, dos amigos de La Coruña. Tienen 42 años y se enfrentan a su cuarta y segunda cita respectivamente con Mick Jagger. No paran de mostrar orgullosos sus entradas... y la cerveza. "Lo mejor de estos conciertos es la fiesta previa", explican, aunque pensaban que habría más ambiente. "Hemos renunciado a una noche mágica, especial, hemos renunciado a San Juan para vivir las horas previas... y contábamos con más movimiento y gente". Llegaron el lunes, así que pasarán dos noches en Madrid. Sin embargo, ya han 'arreglado' todo para hacer una pequeña trampa. "Nos hemos hecho amigos de unos chavales para dejar ahí las cosas e ir a pasar la noche a la pensión".

¿La última cita con los Stones?

La gran incógnita del grupo es saber si están realmente ante el último espectáculo de los Rolling Stones en España. "Es que suman 200 años", casi tantos como Matusalén, comentan. "Están mayores pero nunca se sabe", y relatan  la decisión de uno de los ausentes, que se ha cansado de algo que atribuyen al márketing. "Ya ha ido a cinco conciertos que se suponían que eran el último".

Entre tanto cansancio asoma la idea de vivir un gran espectáculo... y tener sorpresa. "Me han chivado que viene Bruce Springsteen como en Lisboa". De momento, se tienen que conformar con lo que es oficial, Leiva como telonero. "Es un mariconazo, no pinta nada aquí", dice Sergio al enterarse. "La verdad es que es flojillo", añade Luis, que pone cara de resignación pero conserva su esperanza de ver al 'Boss'.

Nos hemos educado con sus temas, los escuchábamos con nuestros padresTodos coinciden en algo, se han criado con este grupo. "Nos hemos educado con sus temas, los escuchábamos con nuestros padres, y llevamos toda la vida con ellos". Como Juan Carlos (52), de Burgos, que va a por su octavo concierto con una sola queja, el precio. "Se han pasado tres pueblos". La mayoría ha pagado 109 euros por estar en pista, aunque entre ellos se escuchan algunas voces de reventa para pagarse el viaje, el alojamiento... incluso su propia entrada.

Muchos buscan 'financiarse' su concierto "y nada más"... salvo un joven, que ha llegado este mismo martes y explica orgulloso cómo ha vendido 13 entradas por hasta 400 euros. Ahí se difumina la línea entre el fanatismo y el negocio, que se pone a prueba cada vez que por delante de las tiendas de campaña alguien se atreve a nombrar la única palabra que altera la cola: "entradas".