La undécima jornada del juicio por el atentado del 11 de marzo en Madrid cuenta con la declaración del tercero de los 682 testigos que está previsto que declaren.  

Se trata del agente 84.128, un inspector de la Unidad Central de Información Exterior de la Policía (UCIE), quien instruyó varias diligencias para identificar a los acusados y establecer su participación en la masacre.

Primer indicio, un teléfono 

El teléfono de la mochila de Vallecas proporcionó el primer indicio

 Según este agente dedicado específicamente a asuntos del Magreb, la misma tarde del 11 de marzo comenzó a recabar información, pero no logró nada importante.

Sin embargo, el teléfono que se halló en el interior de la mochila de Vallecas proporcionó el primer indicio que les llevó a detener a dos hindúes, que proporcionaron los teléfonos.

Desaparición de El Tunecino 

Según el agente, fue a partir del día 13 cuando comenzaron a tenerse indicios serios de corte islamista. "No era ningún secreto que en Madrid vivía un tunecino, Serham, que era un radical".

El testigo ha afirmado que el casero de El Tunecino proporcionó una importante información. Siempre, durante cinco años, había pagado puntualmente en los primeros cinco días de cada mes, menos en la primera quincena de marzo de 2004 que desapareció.  

Interrogatorio al hermano de El Chino

El hermano de El Chino me dijo que fue su hermano

Una de las acciones más importantes del testigo consistió en entrevistar a Youssef Ahmidal, hermano de El Chino.

"Me dijo claramente que había sido su hermano (...), Youssef reprendió a El Chino por matar a 200 personas en una ciudad que les había acogido, y él le contestó que todos los días morían 200 personas en Palestina, y no pasaba nada", recuerda el testigo.

Los suicidas de Leganés

El testigo policial ha confirmado que, gracias a los familiares de los suicidas de Leganés, se pudieron confirmar muchas cosas.

"El Tunecino era un extremista de nivel (...), provocaba miedo, y muchos salvaron la vida por el temor que infundía", ha afirmado.

En un momento determinado de su declaración, el testigo policial ha reconocido: "Tras los suicidios de Leganés, no nos cabía duda de que el atentado era obra del extremismo islamista". 

A preguntas de la defensa de Rachid Aglif sobre cómo asegura que lo de Leganés fuera un suicidio, el inspector ha sido rotundo: "Escuché las llamadas de los inquilinos de la casa despidiéndose antes de la explosión", asegura.

Afallah, camino de Irak

Ben Sellam. (La Otra)El agente 84.128, que participó en la detención de los procesados Ben Sellam y de Hassan El Hasky, asegura que en marzo de 2005 la Policía interceptó un teléfono que se entregó al cuñado, y luego al padre  de Mohamed Afallah -presuntamente muerto en Irak-.

A partir de ese momento, comienzan a controlar todas las llamadas.

El 30 de abril de 2005, recibieron una llamada desde Siria y otra llamada desde Irak.

El 1 de mayo se comprobó que ese teléfono pertenecía a Mohamed el Idrissi -marido de Yamila y padre de una niña muerta en el 11-M- quien ayudó, presuntamente, a salir a Afallah de España hacia Irak.

Todos estos movimientos fueron dirigidos, según el testigo, por el procesado Larbi Ben Sellam. "Cuando detuvimos a Ben Sellam, nos dijo que Afallah había muerto", reconoce el agente.

Bolsa o mochila

En un momento determinado de la declaración, ha surgido una dicusión entre el abogado de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M y el juez Gómez Bermúdez.

El letrado ha preguntado si lo que se encontró entre los efectos hallados en los trenes era una bolsa o una mochila.

El juez, con tono firme, le ha explicado que bolsa o mochila es lo mismo en el sumario, a lo que el letrado le ha presentado su protesta.

Bermúdez, "para evitar polémicas que no nos llevan a ningún lado", ha instado al secretario de sala a leer sendos párrafos en los que aparecen, en uno bolsa, y en otro mochila.  

La línea de Zouhier 

Zouhier marcó una línea de investigación, pero no llegamos a nada

La acusación particular de María Angélica Pérez le ha preguntado al testigo si sabía que el subfusil que aparecía en el vídeo reivindicativo del 11-M lo facilitó el procesado Rafá Zouhier.

El inspector de la UCIE ha afirmado que desconocía ese extremo, pero sí que ha reconocido: "Rafá Zouhier marcó una línea de investigación en un momento dado, pero no llegamos a nada".

Según el testigo, en agosto de 2004 facilitó esa información cuando se registró su vivienda en Villanueva del Pardillo y se le encontró una pistola. En ese momento, Zouhier dijo que los subfusiles los facilitó un español, se procedió a intervenir el teléfono, pero "no se obtuvo nada".

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