La primavera se ha adelantado este año, enlazándose con un invierno atípico de temperaturas altas, y los árboles ya han florecido. Estos últimos días el termómetro ha llegado a marcar los 29 oC y febrero, el mes frío por antonomasia, ha registrado temperaturas más propias de mayo.

Así, la temperatura media captada ese mes en el observatorio meteorológico de Sondika fue de 11,2 oC. Aunque a simple vista puede parecer una temperatura más bien fresca, lo cierto es que fue la más alta de los últimos diez años y la sexta desde que se empezaron a recoger los datos en la estación de Sondika, en 1947.

La estadística confirma que durante seis días del mes de febrero se sobrepasaron los 20 oC de temperatura. La más alta se dio el 11 de febrero, con 21,7 oC, mientras que la más baja, el 4 de febrero, llegó hasta los 4,1 oC.

Hay que remontarse hasta 1997 para ver un febrero tan caluroso. Aunque el de aquel año lo fue, incluso, más; la media llegó a los 12 oC. «Casi un grado de diferencia entre años es mucha diferencia», explica Margarita Martín, directora del observatorio meteorológico del País Vasco.

Sin embargo, febrero fue tan caluroso o más en 1957, 1961 y 1990. Ese año la temperatura llegó a marcar los 13,2 oC, lo que demuestra que las subidas van por ciclos.

«Tienen una periodicidad conocida, que puede de ser de unos diez años», explica Martín.
Ello no quita para que vivamos «el ciclo más cálido y menos húmedo desde finales del siglo xix», según los últimos informes de institutos meteorológicos.

Descenso de 10 oC en diez minutos

El domingo pasado, el territorio vizcaíno padeció una galerna que hizo disminuir la temperatura diez grados en apenas diez minutos. El fenómeno demuestra cómo se ha adelantado la primavera, ya que la galerna es más propia de esta estación y del verano que del invierno. Y el domingo salió un día veraniego. Los termómetros marcaban 27,6 grados a mediodía y 24 a las 17.00 horas. Pero diez minutos después sólo había 14. El cielo se cubrió de nubes y, aunque llovió muy poco, el viento comenzó a azotar con fuerza. En Lekeitio, por ejemplo, se alcanzó los 138 kilómetros por hora.