Metro de Valencia
Usuarios en el metro de Valencia. En la imagen, la estación de Àngel Guimerà. BIEL ALIÑO

Las tarifas, las máquinas expendedoras y los retrasos son los aspectos más conflictivos del metro de Valencia. Al menos centran la mayor parte de las quejas y reclamaciones de los usuarios del suburbano. Ferrocarrils de la Generalitat  recibió el año pasado 2.736 quejas de los usuarios, lo que arroja un promedio de 228 al mes.

Aunque son un 32% menos que en 2012, las cuestiones relativas al sistema tarifario (viajeros fuera de zona, tarifas, viajeros sin billete, sin validar el pase, etcétera) suponen el 27% del total, seguidas del apartado de peaje (máquinas expendedoras y tarjeta sin contacto) con un 22%.

El funcionamiento del servicio (horarios y retrasos) aglutina el 22% y, el de atención al cliente (información, trato y señalética) con un 9% completa las cuatro principales áreas. En cuanto al tiempo de espera para la contestación de las reclamaciones, en la actualidad está fijado en 18 días, que se aceleran a tres o cuatro para las cuestiones urgentes.

De todas formas, es habitual la comunicación telefónica para obtener más información o para que el cliente conozca que su expediente se está tramitando. También se pueden interponer por la web o por correo electrónico.

Casi la mitad corresponden a la L-1

Por líneas, la L-1, con 1.276 reclamaciones, lidera el número de quejas globales de los clientes, lo que significa el 46,20% del total. A continuación se sitúan la L-3, con 1.164 y un peso específico del 42,10%; la L-5, con 166 y un 6%; la L-4, con 145 y un 5,3% y, por último, la L-6 con 12 observaciones y un 0,4%. La línea 1 fue la que sufrió el accidente de julio de 2006 que costó 43 vidas y dejó 47 heridos. Es, además, la más antigua de la red, por lo que se renovaron las unidades con un plan integral de mejora.

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