A sus 44 años, el director, actor y productor estadounidense Spike Jonze se ha convertido en uno de los niños mimados de Hollywood. Ya en la cuarentena, su alma gamberra, creadora de ideas tan salvajes y políticamente incorrectas como el programa de televisión Jackass, revela unos niveles de emoción, poesía y creatividad que lo hacen único.

Jonze dirigió memorables videoclips para bandas como Sonic Youth, The Chemical Brothers o Beastie Boys, ideó la sorprendente Cómo ser John Malkovich, película que le situó en esa irónica categoría de gran estrella del cine independiente, asentó su estilo en Adaptation. El ladrón de orquídeas y se sumergió en un alegórico mundo infantil de fantasía con la adaptación cinematográfica del cuento Donde viven los monstruos.

El 21 de febrero se estrena su último trabajo, Her, una película intimista que llega a España cubierta de elogios y avalada por múltiples menciones en premios cinematográficos, entre ellos un Globo de Oro a mejor guión. El filme, situado en un indeterminado futuro cercano, narra la historia de Theodore (Joaquin Phoenix), un hombre solitario que acaba estableciendo una relación amorosa con un sistema operativo dotado de una inteligencia artifical avanzadísima a la que pone voz Scarlett Johansson.

Pese a este planteamiento de ciencia ficción aparentemente descabellado, Jonze construye una historia realista en la que las nuevas tecnologías son importantes pero los sentimientos siguen siéndolo mucho más. "Lo que de verdad me motiva es intentar entender las cosas. Quiero entender cómo funcionan las relaciones. Eso es más complejo que cualquier ciencia. Dos personas intentando conectar es infinitamente más complicado que cualquier otra cosa: cómo encontrar intimidad y ser auténtico y mantener la autenticidad de otra persona sin asustarla", explica el director durante su paso por Madrid para promocionar la película.

Las relaciones de pareja son lo más complicado de la vida, pero también compensan más que cualquier otro tipo de relación Dicen que no le gusta la prensa, que para él lo importante termina cuando ha finalizado la película —no han sido pocas las veces que ha dado plantón a los medios de comunicación—. También dicen que suele responder de forma arisca cuando no le gusta una pregunta. Sin embargo, este lunes parece contento y cercano, bromea con los periodistas y no le importa responder mientras come. Eso sí, queda claro que no le entusiasma el formato encorsetado de pregunta y respuesta. A Spike Jonze le gusta conversar, y así lo hace, sobre ejercicio físico, sobre Internet y sobre el amor, que es el tema central de la película.

"Probablemente, las relaciones de pareja son lo más complicado de la vida, pero también compensan más que cualquier otro tipo de relación, ya sea con un amante, con un amigo, con un padre o con un hijo. Son las más difíciles pero también las más ricas. Si hablas con una persona mayor que está en la parte final de su vida, habla siempre de sus relaciones. Todo el mundo habla de eso, es lo que más significa en su vida", reflexiona Jonze.

Her invita a pensar sobre esas cuestiones aunque, según el director, no transmite un mensaje intencionado. No hay una moraleja, ni sobre el amor ni sobre la tecnología: "No me parece interesante pasar tres años de mi vida haciendo una película para hacer llegar al mundo una idea determinada, porque yo no pienso una sola cosa. Mis opiniones sobre la tecnología, las relaciones y la intimidad son demasiado complicadas. No tenía intención de transmitir ningún mensaje en concreto".

Aun así, la ambientación futurista de la cinta, sí transmite ciertas sensaciones y pensamientos. "Cuando estábamos escribiendo y diseñando la película, no estábamos pensando en el futuro, no estábamos intentando definirlo, así que dejamos de preocuparnos por aventurar cómo será y nos limitamos a diseñar el mundo que queríamos para esta historia", asegura Jonze. "Pero sí quería incluir la idea de que todo es cíclico en la vida, por eso elegimos un estilo de los años 20: los bigotes, los pantalones de cintura alta... Incluso en los nombres. Theodore, por ejemplo, es el nombre de Roosevelt, un presidente de hace cien años", añade.

El mundo de Her "es como una versión aumentada del mundo en el que vivimos, donde todo es cómodo y agradable pero todavía hay soledad, un cierto tipo de melancolía arraigada en un mundo donde deberíamos tener todo lo que deseamos".

Travieso, reflexivo y lleno de curiosidad

Este peculiar director, que navega constantemente entre lo indie y el mainstream, se niega a elegir entre su lado gamberro y su lado poético. "¿Por qué tengo que elegir? No quiero. Todos tenemos muchas caras. Hay cosas que nos emocionan, que nos hacen reír, cosas que nos molestan. Ya sé que el trabajo de los periodistas es coger todo esto e intentar meterlo en un artículo, contar la vida en mil palabras. Por definición tenéis que reducir las cosas, pero por definición yo no quiero decir nada. Yo quiero hacer las cosas más grandes", responde enérgico, casi juvenil, un adjetivo que, según su propio concepto de juventud, le sienta como anillo al dedo.

La única cosa cierta que sabemos es que todo va a cambiar "Joven tiene muchos significados. Cuando hablo de jóvenes me refiero a los chavales que han crecido con Internet, pero joven también es cualquiera que esté abierto a todas las posibilidades, cualquier persona con curiosidad", comenta.

Esa mentalidad abierta, le permite reconocer las virtudes de las nuevas formas de distribución: "Voy al cine, pero también veo las películas en Netflix y uso iTunes, y me encanta ir al teatro. La única cosa cierta que sabemos es que todo va a cambiar".

La película ha obtenido cinco nominaciones a los Oscar (mejor película, mejor banda sonora, mejor canción original, mejor guion original y mejor diseño de producción), pero ni el excelente trabajo de Phoenix ni el de Johansson han recibido mención. "Yo no sé cómo funciona eso de las nominaciones, pero es todo muy subjetivo. Es evidente en los deportes, por ejemplo, en un partido de fútbol gana el equipo que marca más goles, pero esto es mucho más abstracto. Estamos contentos de que la película esté siendo reconocida. Además, es difícil, este año hay muchas películas muy buenas", cuenta Jonze.

Debido a su versatilidad —ha hecho videoclips, cortos y largometrajes— tampoco se decanta a la hora de elegir formato: "No hay jerarquía, no hay una forma mejor que otra. Desde luego, las películas sí que te dan una compensación muy grande. Tienes dos horas para explorar varias ideas y tardas tres años en hacerlo. Pero, en general, me encanta hacer cosas, sea en el formato que sea".

Amable y siempre sonriente, Jonze se despide, con su comida aún casi intacta en el plato, prueba de que hablar le gusta tanto que no le importa soportar un poco de hambre, aunque sean las dos y media de la tarde.