Juan Antonio Martínez Camino
El ex secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Juan Antonio Martínez Camino. Javier Lizón / EFE

El obispo auxiliar de Madrid y ex secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino, afirmó este miércoles que "si se realiza un aborto, todos los que han colaborado directamente y cuya colaboración ha sido necesaria para que se lleve a cabo, tienen pena de excomunión ipso facto, porque la Iglesia quiere defender a los débiles, no porque esté en contra de las mujeres".

Así lo señaló a preguntas de los periodistas sobre este tema en Valencia, donde inauguró el ciclo de conferencias 'Diálogos de Teología de Almudí', organizado por la Facultad de Teología y la Biblioteca Sacerdotal Almudí.

Martínez Camino subrayó que esa pena de excomunión "es para todos aquellos que colaboran en un aborto que realmente se realiza —no cuando se piensa, precisó—. No para la madre, para todos, puede ser el marido o el compañero que la obliga o los técnicos que lo realizan y sin cuya colaboración no se haría".

En una ponencia en Valencia habló de la "situación de persecución religiosa" en distintos paísesPreguntado por los casos que afectan a víctimas de violación, destacó que "cuando una mujer ha sido objeto de un crimen tremendo, hay que apoyarla y hay que ayudarla todo lo que se pueda, pero ser objeto de una injusticia no justifica cometer otra".

Al respecto mantuvo que "una mujer que ha sido violada y ha sido objeto de una injusticia sangrante y gravísima, a la larga, no se va a sentir mejor cometiendo ella otra injusticia". "Hay que ayudarla justamente para que supere el trauma, para que supere la violencia y para que no cometa ella otra violencia", continuó.

"Tenerlo consigo a lo mejor no, hay muchas soluciones, pero cometer una violencia porque se ha sufrido otra no es aceptable", insistió.

En su ponencia 'Testimonio de los cristianos en el mundo', el prelado realizó un recorrido por la "situación de persecución religiosa" sufrida en distintos países, en Europa y en todo el mundo, en el que destacó el caso de España, con "un total de 1.523 mártires elevados a los altares desde la primera beatificación que impulsó el papa Juan Pablo II, de los cuales once han sido declarados ya santos y el resto beatos".