Cabecera de la 'marea violeta'
Cabecera de la manifestación celebrada en Madrid entre Atocha y la plaza de Neptuno contra la reforma del aborto planeada por el PP, al grito de "Gallardón dimisión" con pancartas con lemas como "Decidir nos hace libres". Chema Moya / EFE

Fue la mayor manifestación feminista de la historia de España. Más de 30.000 personas acudieron a recibir al 'tren de la libertad', que llegó el pasado sábado a Madrid. Entre ellas estaban las primeras feministas, las tradicionales, las autónomas, y las más jóvenes, el feminismo 2.0, o los grupos como Femen.

El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, que aspira a pasar a la Historia con su proyecto de reforma de la ley del aborto, el más restrictivo de la democracia, ha logrado un hito previo: ser capaz de unir en un lugar y un tiempo a todas las corrientes y generaciones feministas que coexisten en España. El sábado, en Madrid, mujeres de 20, 40, 60 y 80 años gritaban juntas: "Nosotras parimos, nosotras decidimos".

Begoña Piñero, de la asociación asturiana Les Comadres, organizadoras del viaje en tren, todavía está procesando la acogida que les brindó Madrid. "Es que nunca hubo una manifestación feminista tan grande, nunca". Bien lo sabe ella que ya antes de que se aprobara la primera ley de la democracia que regulaba las interrupciones voluntarias del embarazo (la de supuestos del 85) ya estaba en la calle para exigir que se respetara el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo. Ella, que es feminista desde que tiene "uso de razón", asegura que está "hasta más arriba del aborto de pelear por el aborto".

Una semana de acciones variadas contra la reforma del aborto

El grupo feminista que más titulares ha dado en el último año, Femen, también acudió a la marcha de Madrid. En esta ocasión iban vestidas por completo y llevaban coronas de flores multicolores en la cabeza que las identificaban.  "Yo les doy las gracias porque participaron solo con sus flores, discretamente, porque si no la prensa se hubiera fijado más en ellas que en la protesta colectiva", dice Piñero.

Todo tipo de manifestaciones pacíficas y creativas ayudan a visibilizar el problema que se nos avecina si la ley de Ruiz Gallardón sale adelante Dos días después, cuatro activistas de Femen, colectivo que en España lidera Lara Alcázar, abordaban al cardenal Antonio María Rouco Varela en el centro de Madrid. Al grito de "aborto sagrado", le lanzaron bragas teñidas de rojo. La acción suscitó duras críticas del ministro de Justicia. Gallardón las llamó violentas. Pero el feminismo le lleva, otra vez al unísono, la contraria.

La Coordinadora Feminista remite a la carta de Ana Bolado, de la Asamblea de Mujeres de Cantabria, para resumir su opinión sobre las estrategias de Femen: "Todo tipo de manifestaciones pacíficas y creativas ayudan a visibilizar el problema que se nos avecina si la ley de Ruiz Gallardón sale adelante", reza la misiva. Al teléfono, en Madrid, otra portavoz asegura que las mujeres de Femen "no han agredido a nadie. Han expresado su opinión de manera distinta, pero violencia es lo que están ejerciendo ellos, el PP, con sus políticas de austeridad y con la ley del aborto".

Las feministas arropan a Femen contra la acusación de violencia

La Federación de Mujeres Jóvenes opina de un modo muy parecido. "Nuestra postura, antes y después de la acción a Rouco, es que tenemos un objetivo común, que es la lucha para que se erradique este anteproyecto de ley que al final lo que hace es machacar y denigrar y hacer más sumisa a la mujer", explica su presidenta María Jesús Girona. "Nosotras defendemos que cada uno es libre del uso que hace de su cuerpo, y con esto no íbamos a ser menos. No somos nadie para decirles cómo tienen que luchar. Al final lo importante es que consiguen visibilizarse".

La asturiana Piñero, de Les Comadres, no piensa que sea violencia "ir a pecho descubierto a decir lo que se tiene que decir en los sitios donde se tiene que decir", y lamenta que el Gobierno censure todo como violencia "menos lo que ellos hacen". Y lanza la pregunta de si nos es violento obligar a una mujer a ser madre si no quiere.

Dos días después de la acción de Femen, ochenta mujeres de seis ciudades españolas acudían a inscribir sus cuerpos en el registro de la propiedad. La 'performance' pretendía ser una forma de protesta más, otra ola de esta marea violeta que mañana sábado, 8 de febrero, volverá a salir a las calles de Madrid y Barcelona en manifestación por el derecho a decidir.

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La ley de plazos que había hasta ahora tenía sus limitaciones, pero era correcta.
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