Miquel Ricart: "Soy un cabeza de turco, lo que le hicieron a esas niñas fue una barbaridad"

  • El exconvicto hizo unas declaraciones a un periodista de Antena 3 tras abandonar la prisión de Herrera de la Mancha.
  • Ricart, que ha pasado 21 años en prisión por el crimen de Miriam, Desirée y Toñi, se ha beneficiado de la supresión de la doctrina Parot.
  • Ante la insistencia de los medios audiovisuales por conseguir declaraciones, Ricart llegó a amenazar a los periodistas con un palo.
El único condenado por el crimen de Alcàsser, Miquel Ricart, tras salir de la prisión de Herrera de la Mancha.
El único condenado por el crimen de Alcàsser, Miquel Ricart, tras salir de la prisión de Herrera de la Mancha.
EFE

Miquel Ricart, el único condenado por la muerte de las niñas de Alcàsser y que salió el viernes de la prisión de Herrera de la Mancha gracias a la derogación de la doctrina Parot, ha hecho sus primeras declaraciones tras su liberación.

Las palabras de Ricart fueron recogidas por un periodista de Antena 3, que logró entablar una conversación con el exconvicto y grabarlas. En esa entrevista improvisada, Miquel Ricart dijo que "Soy un cabeza de turco, lo que le hicieron a esas niñas fue una barbaridad".

Cuando salió de la cárcel, Ricart se dirigió a una estación de tren, acompañado de la Guardia Civil y de numerosos periodistas de medios audiovisuales, que intentaban obtener algunas palabras del exconvicto. Tal fue la insistencia de los periodistas que Ricart llegó a amenazarlos con un palo.

¿Nueva vida?

Miguel Ricart pasa este sábado su primer día en libertad con la incógnita de dónde podrá rehacer su vida, pues en su tierra, Valencia, nadie parece dispuesto a recibirlo.

La Audiencia de Valencia ordenó este viernes la inmediata puesta en libertad de Ricart, después de deliberar durante varias horas sobre la incidencia que pudiera tener sobre el único condenado por el crimen de Alcàsser la decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de derogar la 'doctrina Parot'.

A las 17.39 horas, con la cabeza cubierta con un pasamontañas y vestido con una sudadera blanca, salió de la prisión de Herrera de la Mancha (Ciudad Real), donde ha estado recluido desde que fue detenido en 1993, al día siguiente de que fueran encontrados los cuerpos de Miriam, Toñi y Desirée.

En la puerta de la prisión no le esperaba nadie, salvo un nutrido grupo de periodistas, a cuyas preguntas se negó a responder y a quienes trató de esquivar, mientras era acompañado por la Guardia Civil hasta el taxi que desde minutos antes le esperaba.

Ricart se dirigió desde allí a la estación de Manzanares (Ciudad Real), donde cogió, según han informado fuentes de la Policía Nacional, el primer tren que pasaba, en dirección a Jaén, aunque decidió bajarse en la estación de Linares-Baeza.

Allí, lo esperaba un coche con dos personas y se dirigió hacia Madrid.

21 años en prisión

Ricart, que ha pasado 21 años en prisión, fue detenido en enero de 1993 y condenado a 170 años de prisión por el secuestro, violación y asesinato de las tres menores, que fueron encontradas por dos apicultores en una casa abandonada del paraje de La Romana 75 días después de su desaparición.

En el juicio, celebrado en 1997, se desdijo de su primera inculpación en unos hechos por los que aún se busca a su amigo Antonio Anglés, considerado el autor material de este crimen, y en la cárcel ha defendido la versión de que él no mató a las niñas, algo que mantiene también fuera de ella.

En enero de 2011, el Tribunal Supremo confirmó la decisión de la Audiencia de Valencia de que Ricart saliese de prisión el 19 de enero de 2023 en aplicación de la 'doctrina Parot', pero la derogación de esta doctrina ha adelantado en casi diez años esta salida.

La Abogacía del Estado ha anunciado que recurrirá el próximo lunes la excarcelación de Ricart, mientras que la Asociación Clara Campoamor, personada en el caso como acusación popular, ha asegurado que aprovechará "cualquier resquicio" para recurrirla.

Por su parte, la Fiscalía remitió un escrito a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, tanto a la Policía Nacional como a la Guardia Civil, en el que les comunica que adopten las "medidas oportunas" para "prevenir la comisión de nuevos hechos delictivos y proteger adecuadamente a las posibles víctimas de los mismos".

Miguel Ricart ha sido tildado de agresivo, antisocial y narcisista, y aunque no tiene ningún trastorno mental de tipo psicótico, sí raya el límite de la psicopatía.

Ha pasado la mitad de su vida en la prisión de Herrera de la Mancha, donde se le concedió un segundo grado que fue anulado después de que el fiscal lo recurriese por considerar que era un sujeto "agresivo y antisocial" que tenía altas posibilidades de reincidencia.

Ahora está en libertad y a pesar del cambio físico que ha experimentado por el paso de los años, no tendrá fácil rehacer su vida con un apellido que gran parte de la sociedad española vincula con uno de los sucesos más macabros de este país.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento