'Suburban Domestic Incubator'
Composición de Ed Templeton, que forma parte de la exposición 'Formas biográficas. Construcción y mitología individual' en el Museo Reina Sofía. Hugo Ortuño / EFE

¿Puede reconstruir el espacio la biografía de un artista y su personalidad? Este es el tema en torno al que gira la muestra Formas biográficas. Construcción y mitología individual, que el Museo Reina Sofía acoge desde este miércoles 26 y hasta el próximo 31 de marzo.

El visitante se adentra en un viaje introspectivo por los espacios vividos, símbolo de la existencia preconcebida Esta exposición pretende acercar al amante del arte a una nueva perspectiva de las obras de Edvard Munch, Paul Klee, Mark Rothko o Alberto Giacometti y que, por primera vez, no retratan la experiencia vivida del autor sino que la construyen. En palabras del comisario de la exposición, Jean-François Chevrier, es "una visión alternativa del arte moderno del siglo XIX y siglo XX" a través de 275 piezas plásticas.

El visitante puede recorrer las blancas salas del museo en un viaje introspectivo por los espacios vividos, símbolo de la existencia preconcebida. Desde la habitación en la que se nace, pasando por la ciudad en la que se vive, hasta el lugar de fallecimiento.

Variedad estética

La exposición recorre aquellos territorios extremos, pero vertebradores de la personalidad y la biografía de artistas con obras de estética muy variada. Así, se pueden encontrar coloridos óleos sobre lienzo, fotografías contemporáneas, esculturas y proyecciones audiovisuales.

Cualquier muestra de creatividad artística es válida si refleja el camino de una vida ajena a la vivida. El color, los números y las nuevas formas acompañan los casi tres centenares de piezas que conforman este viaje que discurre junto al artista por su propia reconstrucción personal.

El visitante estará guiado a lo largo de las galerías del museo por dos genios de la literatura: Gérard de Nerval, cuya obra ha inspirado el ideal de la mitología individual, un concepto que surge cuando el creador conforma su propio lenguaje y reinventa su historia; y Franz Kafka, gran inspirador de los espectros de Munch, quien a través de escenas teatrales define el drama como la pieza esencial de la vida, y cuya síntesis alude al concepto de construcción.