Curiosa crítica a los bancos
El agente inmobiliario Novak Petrovic, de pie encima del símbolo del euro, lanza panfletos bancarios falsos para llamar la atención sobre la complicidad de los bancos con la crisis financiera, en Fráncfort, Alemania. Andreas Arnold / EFE

El sector bancario español ha dicho adiós al programa de rescate y saneamiento impuesto por la Troika, pero la situación dista de ser la más óptima, y la vuelta del crédito sigue sin estar cerca. Tanto la Comisión Europea (CE) como el Banco Central Europeo (BCE) sostienen que aún persisten vulnerabilidades en la banca, por lo que será necesario más capital que haga a las entidades más resistentes.

Precisamente esta semana han comenzado los contactos entre el BCE y las entidades españolas para preparar los test de estrés de 2014 "La contracción del crédito tocará fondo en 2014 y a partir de ahí aumentará ligeramente hasta finales de 2015, con la excepción de las pymes", señalan las autoridades comunitarias en su último informe tras la misión de evaluación al rescate financiero español. España ha cumplido con todas las condiciones impuestas por la Troika, pero persiste la incertidumbre por el "entorno económico", según el documento, que dudan de la capacidad del sector de resistir un escenario de mayor caída de la actividad.

Precisamente este lunes han comenzado los contactos entre el BCE y la banca española para conocer los detalles sobre cómo se llevará a cabo la evaluación global del sistema financiero de cara a la futura unión bancaria. Tal como publicó este diario, los principales riesgos de cara a estas pruebas de resistencia serán los créditos refinanciados (aquellos que se renegocian para facilitar al deudor que pague finalmente) y la deuda pública, si bien las autoridades estiman que en su conjunto el sector bancario español está en buena situación para aprobar estos test de estrés que se llevarán a cabo a finales de 2014.

Morosidad en cifras récord

Uno de los indicadores que muestra más claramente el deterioro que señalan las autoridades europeas es la tasa de morosidad, que durante el pasado mes de septiembre escaló hasta el 12,68%, alcanzando así un nuevo récord desde que el Banco de España recopila los datos. En total, la banca española mantiene en sus balances 187.830 millones de euros en créditos de dudoso cobro o fallidos (que acumulan más de 90 días de impago u han sido clasificados como tales por otras razones). En 2009 esa cifra era menos de la mitad: 93.327 millones de euros.

Este era un resultado previsible y esperado por el deterioro de la capacidad de pago de pymes y familias" A pesar de que es una tasa de morosidad sin precedentes históricos (los manuales de economía clásica hablan de que una tasa del 8% ya está en el límite para una entidad solvente), fuentes académicas consultadas por este diario tienen claro que éste era "un resultado previsible y esperado por el deterioro de la capacidad de pago de las cargas financieras de pymes y familias". Esta evolución desbocada, según estas mismas fuentes, "viene a ratificar que la banca se enfrenta a una crisis sistémica general".

Por sectores, la morosidad es especialmente alta tanto en la construcción como en la promoción inmobiliaria (supera el 30%). El resto de ramas de la actividad, según los datos del Banco de España, han experimentado un aumento considerable en el último año, pasando del 7,8% en junio de 2012 al 12,3% en junio de 2013 (último dato desagregado).

Por su parte, en las personas físicas, el ratio de mora alcanzó el 5,8% hace cinco meses, cuando en junio de 2012 apenas alcanzba el 3,8%. "Tanto el nivel de la ratio como su ritmo de aumento ha sido menor en el crédito para adquisición de vivienda (5% en junio de 2013, frente al 3,1% de un año antes)", señala el Banco de España. En total, las familias han dejado de pagar a la banca más de 45.000 millones de euros en hipotecas, según cálculos de la asociación de afectados por embargos y subastas (Afes).

Deterioro de la coyuntura y nuevos 'agujeros'

¿Por qué ha crecido tanto la morosidad del crédito bancario en España? Las autoridades europeas apuntan al deterioro de la coyuntura, que ha empujado a cada vez más empresas y particulares a retrasarse o dejar de pagar. La crisis económica y la caída de la actividad han llevado al impago a todos los sectores, aunque especialmente a las empresas. "El deterioro de la calidad de los activos ha sido impulsado principalmente por el aumento de la morosidad en las empresas, y en menor medida por la de los particulares", señala Bruselas en su último informe.

A su vez, el Banco de España, en su último Informe de Estabilidad Financiera, apunta a varias razones. Por un lado, está la "revisión de la clasificación contable" de los créditos refinanciados, que ha hecho aparecer refinanciaciones 'tóxicas' que no estaban cuantificadas hasta ahora. Durante los últimos meses, el supervisor bancario ha obligado a bancos y cajas a reclasificar las refinanciaciones de sus balances con criterios más exigentes, lo que ha acabado por aflorar más de 23.000 millones de euros en nueva morosidad que permanecía oculta. "Es de esperar que se produzca una revisión al alza de los activos dudosos, cuyo impacto en resultados se estima asumible por las entidades", concluye el Banco de España.

La tasa de morosidad se mide como un ratio entre créditos total y dudosos; si disminuyen los primeros, aumenta la tasa Otra razón que explica el aumento de la tasa de morosidad es la caída imparable del crédito en España. En 2010, el saldo vivo de crédito concedido por las entidades españolas superaba los 1,84 billones de euros. Actualmente esta cifra ha descendido a 1,48 billones de euros. La mora bancaria se mide como un ratio que relaciona un numerador (créditos dudosos) con un denominador (créditos totales), por lo que la disminución de este último hace que el porcentaje de créditos morosos aumente.

Una morosidad que podría ser mayor

La tasa de mora oficial sería dos puntos porcentuales mayor (superaría el 14% en total) si no se hubieran traspasado más de 39.000 millones de euros en créditos inmobiliarios tóxicos al Sareb (entidad conocida como Banco Malo). Gracias a que esta entidad con garantía pública les compró estos activos la banca pasó entre noviembre de 2012 y febrero de 2013 de 191.588 millones de euros en créditos dudosos a poco más de 162.000 millones, y pudo así reducir varias décimas su ratio de mora.

Tras más de 159.000 millones de euros públicos empleados en auxiliar a las entidades y tras más de tres años de reestructuración financiera, "el problema está lejos de haberse resuelto", en opinión de Carlos Sánchez Mato, profesor de Economía en la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la plataforma por la nacionalización de las cajas. Según sostiene, "el capital de las entidades sigue siendo insuficiente y de mala calidad. Dado que no estamos ante una crisis puntual sino de largo recorrido, el tiempo no solucionará el problema. Serán necesarias nuevas inyecciones de capital y, seguramente los inversores privados no se mostrarán entusiastas a la hora de aportarlo por lo que, de nuevo, el sector público tendrá que salir en auxilio de las entidades", vaticina.

En una línea similar, un catedrático de Economía que ha preferido no ser citado sostiene que "el shock reestructurador del sector no parece haber sido el conveniente y, con un típico efecto circular, el agravamiento de la contracción económica se transforma, como cabía esperar, en un incremento descontrolado de la morosidad". En su opinión, esta dudosidad rampante "amenaza con comerse en un santiamén las provisiones de capital y los costosos esfuerzos.

El propio Banco de España reconoce que las morosidad creciente de su cartera crediticia está afectando negativamente a los márgenes de beneficio de las entidades, lo que unido a los bajos tipos de interés complica aún más su negocio tradicional. Será el test de estrés de noviembre de 2014 el que determine si la banca española necesita o no más ayudas públicas.