¿Pensado en el déficit?
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, durante la comparecencia en el pleno en el Congreso de los diputados del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el que ha informado del último Consejo Europeo de Bruselas. JuanJo Martin / EFE

El déficit público de España en 2012 ha quedado fijado por Eurostat en el 10,6% del PIB. Si se restan los 3,7 puntos correspondientes a las ayudas a la banca (que según los analistas consultados por este diario no es el utilizado para comprobar si hay una efectiva reducción del déficit estructural) el saldo negativo de las cuentas públicas españolas se queda así en el 6,84 del PIB, por debajo del 7% estimado en el mes de abril.

Los analistas consultados por este diario creen que sí se logrará el objetivo de déficit para este año Mientras, el objetivo de déficit público marcado para España en 2013 (6,5% del Producto Interior Bruto) está más cerca de lograrse gracias a los cambios metodológicos y de criterio establecidos por el Gobierno en las últimas semanas. Según los últimos datos de ejecución presupuestaria (de agosto), el desfase entre ingresos y gastos públicos representa un 4,62% del PIB. Los analistas consultados por este diario, ante este escenario, creen que sí se alcanzará el objetivo al final del ejercicio.

Las últimas cifras de la Intervención General del Estado (IGAE) muestran que el déficit acumulado en los seis primeros meses del año es unos 7.500 millones de euros inferior al estimado a inicios de mes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Con esta nueva contabilidad "aunque no será fácil, es razonable pensar que es posible conseguir el objetivo, o que solo se sobrepase en una pocas décimas", prevé Ángel Laborda, director de Coyuntura Económica de la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas).

Cambios frecuentes en las estadísticas

En las últimas semanas, las autoridades han anunciado al menos tres modificaciones técnicas en las cuentas públicas españolas. A finales de agosto el INE publicó sus últimos datos de Contabilidad Nacional, en los que modificaba a la baja sus cálculos de la evolución del Producto Interior Bruto entre 2009 y 2012. Así, en el pasado ejercicio la cáida de la economía (-1,6%) fue dos décimas mayor que lo previamente se había estimado.

Un superávit no previsto de los ayuntamientos permitió reducir el déficit de 2012 del 6,98% al 6,84% Esta revisión a la baja, en la práctica ha supuesto una reducción de la base sobre la que se calculan los datos del déficit (siempre se calculan como porcentaje del PIB), por lo que, sin haber cambiado en la sustancia, sí que representan una cantidad mayor respecto de la riqueza total. "Es sobre todo un tema técnico y consistente con la percepción que tenemos todos de que la crisis ha sido peor de lo previsto. El tema no tendría mayor trascendencia, pero buena parte de las magnitudes macroeconómicas se estiman como porcentajes del PIB", explica Francisco de la Torre, miembro de la Organización Profesional de Inspectores de Hacienda.

Apenas un mes después, a finales de septiembre, el Ministerio de Hacienda presentó una inesperada reducción del déficit público de 2012, aunque adelantada por el presidente Rajoy días antes. Se pasaba del 6,98% al 6,84% del PIB gracias a un "superávit no previsto" de los ayuntamientos (pasaron de un desfase negativo del -0,15% a un saldo positivo del 0,22%), según informó El País.

Las devoluciones, desencuentro con Eurostat

Eurostat ha obligado a España a contabilizar las devoluciones de impuestos en el momento en que se piden, no como hasta ahora, que era cuando se reconocían La tercera modificación en los criterios para medir el déficit ha sido la más polémica, ya que ha evidenciado un desencuentro con Eurostat en la medición del déficit desde 1995. El organismo estadístico europeo ha obligado a la Intervención General de la Administración del Estado a modificar sus datos debido al criterio que usaba España para medir las devoluciones de impuestos en sus cuentas.

Hasta el pasado mes de octubre las devoluciones, a la hora de elaborar la contabilidad nacional, se contabilizaban en el momento en que Hacienda las reconocía oficialmente. Es decir, cuando la Agencia Tributaria les daba el visto bueno y las tramitaba. Este criterio permitía a los Gobiernos cierta "discrecionalidad" a la hora de presentar las cifras de déficit de un año concreto, ya que si las devoluciones que normalmente se pagan en diciembre se retrasan unos meses, esto permite reducir los gastos de ese ejercicio y maquillar unas décimas el déficit a costa de imputar mayores devoluciones el año posterior.

Esto ocurrió el pasado año. "Era habitual pasar devoluciones, y de esa manera se jugaba con las cifras de ingresos de un año para otro. Fue demasiado notorio que se había dejado de pagar devoluciones en los últimos meses de 2012, lo que hizo crecer artificialmente los ingresos", explica Ángel Laborda, para quien fue claro que el Ejecutivo "intentó camuflar unas cuantas décimas de déficit, pero Eurostat se dio cuenta y obligó a cambiar el criterio".

Así, el nuevo método de contabilización "corta la discrecionalidad" y debe apuntar las devoluciones tributarias en el mismo ejercicio en que se solicitan por parte del contribuyente. Así, las devoluciones que en 2012 se trasladaron a 2013, pasan a contabilizarse otra vez en 2012, por orden de Bruselas. "Parece que esto ha generado un efecto positivo en las cuentas de 2013 de unos 7.500 millones de euros. Pero en realidad solo estás contando flujos de distinta manera, lo importante es que al final todo va a deuda", indica Francisco de la Torre.

En opinión de este inspector de Hacienda, si bien los ajustes son técnicos, tienen "una carga política brutal" sobre los ciudadanos, ya que los datos del déficit son los que están amparando políticas de recorte y austeridad entre la población. "Si las cuentas no son de fiar, es muy grave. Estos cambios constantes provocan una sensación de que algo no termina de cuadrar", concluye.