El terror de la Audiencia Nacional: la videoconferencia

  • Cada vez que necesitan llamar por videoconferencia, los jueces de la Audiencia Nacional 'luchan' por contar con alguna de las cuatro pantallas disponibles.
  • La herramienta, además, falla constantemente, según fuentes de la Audiencia.
Edificio de la Audiencia Nacional en Madrid.
Edificio de la Audiencia Nacional en Madrid.
WIKIMEDIA COMMONS

El funcionamiento de la Audiencia Nacional recuerda a veces a cualquier andanza de ‘Pepe Gotera y Otilio’. Sus señorías, prestigiosos jueces a cargo de los más importantes casos en todo el país, se enfrentan a veces a un momento que los aterra y por el que todos pasan sin excepción: la videoconferencia. Para tal menester judicial, básico en muchos procesos (algunos imputados declaran por esta vía), los jueces 'luchan' por contar con alguna de las cuatro pantallas disponibles para ello. "Pero es igual, porque sabemos que casi siempre van a fallar y nos van a dejar colgados", apuntan a 20minutosfuentes de la Audiencia.

El último —que no lo será— capítulo de esta situación le tocó al juez Santiago Pedraz. Este jueves era día de videconferencia con un procesado estadounidense por el 'caso Afinsa'. Todas las partes de acuerdo y a la hora señalada para darle al 'on', las 15.40 horas, el sistema 'se cuelga'. No hubo solución: los cables y la cinta aislante tampoco lo remediaron. Del esperpento al surrealismo hubo un paso, cuando los abogados del procesado se ofrecieron para realizar la videoconferencia desde su propio despacho.

"Cuando vienen de otros juzgados a hacer alguna videoconferencia, directamente les decimos que se vuelvan. Y eso que ellos se creen que aquí tenemos lo mejor de lo mejor", se resigna otra fuente jurídica conocedora del asunto. "Siempre se intenta hacer de otra forma, pero es que tampoco hay 'wi-fi', por razones de seguridad, ni un 'wi-fi' algo más reducido o restringido", detalla.

La respuesta desde el Ministerio de Justicia a los ruegos de la Audiencia siempre suena igual: "El problema ya se ha arreglado". Pero llega otra videoconferencia y los jueces se echan a temblar: "Esto es una chapuza".

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