Basuras en Madrid
Contenedores de basura rodeados de desperdicios en la plaza de Vázquez de Mella, en pleno centro turístico de Madrid. JORGE PARÍS

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, cree que Madrid "está limpia". Es más, asegura que los turistas "que la visitan se quedan extrañados de lo limpia que está". Sin embargo, los madrileños que viven en la ciudad a diario tienen una opinión totalmente contraria: "O a los turistas los llevan con una venda en los ojos o la señora alcaldesa ve una ciudad distinta a la que vemos el resto de madrileños. La realidad evidente es que Madrid está llena de porquería, degradada y más sucia que nunca", explica Francisco Caño, responsable de Medio Ambiente de la Federación de Asociaciones de Vecinos (Fravm).

La señora alcaldesa ve una ciudad distinta a la que vemos el resto de madrileñosLa misma impresión es compartida por todas las agrupaciones vecinales consultadas, tanto de barrios céntricos como de la periferia. La acumulación de suciedad en la capital es la consecuencia de los sucesivos recortes del Ayuntamiento en limpieza y recogida de basuras durante los últimos tres años. El presupuesto municipal del programa de Limpieza Viaria ha caído un 20,7% desde 2010 (de 273,3 millones de euros a los actuales 216,7 millones). Solo en el último año se ha reducido un 12%. Por su parte, el dinero destinado a Gestión Ambiental Urbana (recogida de residuos) se ha reducido un 11,5% en el mismo periodo (de 145,7 millones a 128,9 millones).

En estos tres años, el Consistorio ha ido retirando paulatinamente servicios de limpieza que ya no se han vuelto a recuperar. El deterioro comenzó en el verano de 2010, cuando Ana Botella (entonces concejala de Medio Ambiente) decidió reducir en un tercio el número de barrenderos, quitando un millar de trabajadores. Desde entonces, este recorte estival ha acabado convirtiéndose en la norma de todos los veranos. En 2011, se pegó un nuevo tijeretazo, al reducir la frecuencia de lavado de los contenedores y papeleras, al suprimir el baldeo de calles secundarias con agua a presión y al retirar las campañas especiales de recogida de hojas o de enseres. Ya en 2012, el Ayuntamiento dejó de recoger los contenedores amarillos de envases a diario para vaciarlos una vez cada dos días.

Barrenderos en la calle

Además, a partir de este verano ha entrado en vigor un nuevo contrato de limpieza pública que ha supuesto una nueva reducción de la plantilla de barrenderos. Según sindicatos y los grupos municipales de IU y PSOE, las empresas adjudicatarias han dejado en la calle a 175 trabajadores de la limpieza. El Ayuntamiento admite que se han producido despidos, pero niega que esté afectando a la limpieza y aseguran que ya "se están produciendo nuevas contrataciones", sin aclarar el número. A todo esto se une ahora la amenaza de un ERE en las empresas de limpieza que podría dejar en la calle a 1.400 empleados (tanto barrenderos como jardineros). El sindicato UGT ha respondido con el aviso de que convocará una huelga a finales de mes si las concesionarias no dan marcha atrás en su intención de reducir plantilla. Mientras, el Ayuntamiento ha rechazado mediar entre trabajadores y empresas, aunque asegura que velará por el "estricto cumplimiento" del servicio. 

Esto es un estercolero: contenedores rodeados de basura, chorretones y hojas por el sueloEl delegado del área de Medio Ambiente, Diego Sanjuanbenito, defendió en el último pleno municipal que el nuevo contrato "mejorará la calidad del servicio", aunque matizó que todavía es pronto para valorar su eficacia ya que las empresas se están adaptando: "Agosto fue el mes de ajuste en la organización del servicio". Este jueves, el portavoz municipal, Enrique Nuñez, añadió que las quejas ciudadanas por la suciedad han bajado este verano un 28% respecto al año pasado.

"Posiblemente, la gente está ya resignada y piensa que reclamar no sirve de nada. Pero lo cierto es que hay mucha suciedad", dicen en la Fravm. Ningún barrio se salva, ni en el centro ni en la periferia. "Esto es un estercolero: contenedores rodeados de basura, chorretones pegados en el suelo, papeleras llenas y las hojas por el suelo", protesta Mariano Monjas, de Puente de Vallecas. "Los jardines no están mejor. Todos llenos de cristales, de basura o de papeles, por culpa de los recortes, pero también por la gente incívica", añade Lourdes Hernández, de Carabanchel. "Barren con menos frecuencia. Antes veíamos barrenderos todos los días, pero eso ya se acabó", ha notado María Jesús Gumiel, de la asociación de Usera-Guetaria.

En la periferia norte "la limpieza también es pésima, hasta el punto de que parecemos un arrabal. Ni pasan la manguera ni vacían los contenedores", se queja Carmen Espinar, de Fuencarral. Y en la almendra central tienen el problema añadido de los bares de copas y la acumulación de visitantes los fines de semana: "Cada vez es más frecuente observar montones de basura y rincones sucios. Por algunas calles es imposible transitar por la cantidad de desperdicios y orines que se quedan en el suelo sin limpiar", explica Florencio Delgado, comerciante y miembro de la Federación Madrid Centro.

También hay suciedad en los 'escaparates' de la ciudad

Tampoco se libran los 'escaparates' de la ciudad. En las zonas más turísticas del centro (el entorno de Sol, Gran Vía o el Prado) la frecuencia de limpieza es mayor, pero aún así los visitantes (y los vecinos) encuentran cubos rebosantes de desperdicios, olor a orines en las esquinas y calles a medio barrer. Por su parte, Madrid Río es una de las zonas mejor cuidadas de la capital, gracias al millón de euros mensual que se gasta el Ayuntamiento en su mantenimiento. Pero la limpieza de las riberas del río contrasta con la suciedad de las calles paralelas al parque: "El río está impoluto, pero se olvidan de limpiarnos las calles traseras, las que no se ven a primera vista", lamenta Manuel Valceral, de Santa María de la Cabeza.

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