Elecciones en Alemania
Un ciudadano alemán cumplimenta una papeleta electoral de voto ausente para las próximas elecciones del 22 de septiembre em Kaufbeuren (Alemania). EFE/Karl-Josef Hildenbrand

Toda Europa mirará el día 22 hacia Berlín. El poder y la influencia de Alemania son tan grandes que la elección de su primer ministro influye directamente sobre la ciudadanía comunitaria en su conjunto. Especialmente relevante es la continuidad o no de Angela Merkel para los países llamados de la periferia, que han tenido que asumir la política de recortes del Ejecutivo alemán.

Pese a la preponderancia de Alemania en el concierto europeo, lo cierto es que en el debate electoral de estos meses ha primado la clave interna sobre la internacional. Los socialdemócratas del SPD apuestan por aflojar en la política de austeridad llevada a cabo por los democristianos del CDU, pero sobre todo en Alemania. En la opinión pública alemana preocupa más el dilema sobre una mayor o menor integración en la UE que la situación de países como España, Grecia o Portugal.

No es de esperar que un cambio de Gobierno conlleve un vuelco en las políticas de austeridad: tanto CDU como SPD las defienden No es de esperar que un hipotético cambio de Gobierno conlleve ningún cambio en la estrategia de dictar ajustes y reformas estructurales para los países con problemas financieros. Tanto socialdemócratas como conservadores han estado de acuerdo en líneas generales en minimizar el impacto de los rescates para el contribuyente alemán (la opinión pública ha sido muy crítica con cualquier tipo de apoyo financiero a países como España, Grecia o Portugal). Y es que la mayoría de electores acepta que se ayude financieramente a los países en crisis, pero "con claras condiciones" impuestas por Alemania.

Una Europa 'paralizada'

La celebración de los comicios legislativos alemanes, este 22 de septiembre, pondrá fin, en teoría, a la situación de estancamiento que, en la práctica, vivían diversas iniciativas en el ámbito europeo. Así, por ejemplo, la propia Merkel reconoció que no se comenzaría a discutir un tercer (e inevitable) rescate financiero a Grecia hasta que no pasara el verano.

La unión bancaria, otro de los grandes pasos hacia delante en el fortalecimiento del euro, también se ha visto retrasada constantemente por las pegas y dudas alemanas. Tanto que incluso el BCE (casi siempre cercano a los postulados de Alemania en la defensa de la ortodoxia) se enfrentó a Merkel por la idea de crear un supervisor único europeo que controlara a los principales bancos de la eurozona. Es de prever que después de los comicios la integración económica de los países del euro de por tanto un acelerón.

El euroescepticismo, al alza, puede ser una de las claves para formar Gobierno y, por tanto, clave en el futuro de la UE La intención de Merkel es trazar una línea continuista respecto a la política europea mantenida a lo largo de estos últimos ocho años. Su apuesta es clara por el euro, ya que "garantiza el bienestar y el trabajo en Alemania", aunque quien quiera permanecer en la moneda única deberá aceptar sus recetas. Más moderada es la visión del socialdemócrata Steinbrück, quien reconoce no obstante la necesidad de ajustes fiscales y reformas, aunque sin aplicar "dosis mortales".

El euroescepticismo, al alza

Una clave europea que puede decantar la balanza a un lado u otro es el auge del euroescepticismo, que apuesta porque Alemania se desligue del proyecto de la moneda única, o que deje atrás a los países del sur. A apenas unos días de los comicios, el partido Alternativa para Alemania, que dice defender la UE, pero no el euro, amenaza con rozar el 5% de votos necesarios para entrar en el Bundestag. Este hecho provocaría nuevas dificultades respecto a la formación de una coalición de Gobierno.

Los euroescépticos, entre otras medidas, proponen que España, Grecia y Portugal salgan del euro (o que los socios fuertes den paso a una nueva moneda sin estos últimos), como única alternativa para que estos páises puedan salir de la crisis que sufren. El siguiente paso sería reconocer la incapacidad de estos estados de afrontar sus deudas, lo que conllevaría fuertes quitas con sus acreedores. "España necesita salir del euro y recuperar su moneda nacional para poder mejorar su competitividad, vía devaluación", argumenta Joachim Starbatty, cabeza de lista por Berlín de Alternativa para Alemania.