'Azul y verde sobre negro', un documental dirigido por José Antonio Vallejo y presentado este lunes en Santiago, muestra la transformación de la antigua mina de Endesa en As Pontes en un espacio de biodiversidad con el mayor lago artificial de la Península y uno de los más grandes de Europa como una de sus principales características.

Ante el presidente de Endesa, Borja Prado, y el titular de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, entre otras autoridades que acudieron al acto de presentación de este documental, Vallejo ha defendido que no recibió "indicación alguna" para la realización de este filme de unos 30 minutos en el que plasma la "biodiversidad" y las especies que repoblaron el antiguo espacio minero de As Pontes.

"La protagonista es la propia vida", ha remarcado, en relación a la transformación sufrida por la que fuera la mayor mina a cielo abierto de España, gestionada por Endesa entre mediados de la década de los 70 y el final de 2007. El carbón abasteció a una central térmica de 1.400 MW. La mina llegó a tener una profundidad máxima de 288 metros, con 19 capas de espesores que oscilaban entre 1 y 28 metros.

Durante toda su vida, produjo más de 260 millones de toneladas de lignito y llegó a contar con una plantilla superior a las 1.700 personas. En cuanto a los trabajos de rehabilitación, Endesa inició los trabajos en la escombrera exterior a principios de los años 80. La escombrera tiene una superficie de 1.200 hectáreas y una altura de 160 metros. En ella se acumulan 720 millones de metros cúbicos de estériles.

RESTAURACIÓN

Su restauración ha requerido realizar 6.000 análisis físico-químicos, agregar tres millones de metros cúbicos de tierra vegetal y sembrar 130.000 kilos de semillas. El avance de la vegetación, relata el documental, propició la colonización "natural" de la escombrera por distintas especies animales.

El resultado final se traduce en "más de 600.000 árboles y 180 especies distintas de vertebrados", mientras que el gran lago artificial, que ocupa 865 hectáreas y acumula 547 hectómetros cúbicos de agua, cuenta con una playa de 30.000 metros cuadrados construida artificialmente en la orilla más próxima al casco urbano.

La empresa augura que el lago, que será cedido por Endesa a la Xunta, permitirá usos lúdicos o turísticos, los industriales y los energéticos.

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