El alcalde de Verín, Juan Manuel Jiménez Morán, ha lamentado que los servicios municipales no fuesen avisados del regreso de María Fátima Machado Santos, la última víctima en Galicia del crimen de violencia de género, "pues eso habría permitido activar todas las medidas de protección posibles" que se habían puesto en marcha tras su marcha de la villa, de la que sí avisó en el Centro Municipal de Información a la Mujer.

Jiménez Morán ha participado este lunes en la mesa de atención a las víctimas de violencia de género, convocada de forma extraordinaria por la muerte de María Fátima Machado, ocurrida el miércoles y cuya autoría confesó ante la Guardia Civil su marido, Felisberto D.S., tras entregarse el viernes por la tarde.

En la mesa están representantes del juzgado de Verín, de las fuerzas policiales estatales y municipales, centros educativos y sanitarios y colectivos sociales y en su seno se ha hablado de cómo mejorar los protocolos "para que algo así no vuelva a ocurrir", ha señalado el regidor.

Según Jiménez Morán, la víctima de Filisberto D.S. se acercó el 20 de agosto pasado "a la oficina municipal de información a la mujer para explicar que se marchaba con familiares, dos días después de que el juzgado emitiese una orden de alejamiento contra su marido" por agredirla.

No obstante, "no avisó de su vuelta", ha explicado el alcalde, quien ha agregado que "esta situación deja claro que los silencios son lo que más daño hacen porque en el vecindario lo vieron a él merodeando y nadie dijo nada".

La mesa contra la violencia de género de Verín tiene prevista su reunión ordinaria para el día 27 de septiembre y, según el alcalde, se retomará lo ocurrido y se analizará "más en detalle".

CONCENTRACIONES

Varias concentraciones celebradas este lunes han condenado este nuevo caso de violencia machista. Así, en Verín, un acto convocado por el ayuntamiento congregó a cerca de un centenar de vecinos y representantes de todas las fuerzas políticas, mientras que en Ourense hicieron lo mismo los funcionarios de la subdelegación del Gobierno y representantes del Gobierno municipal, y ante la sede de la Xunta, los miembros del Gobierno gallego.

Al término de los cinco minutos de silencio de Ourense, el subdelegado, Roberto Castro, no quiso dar detalles de la investigación "para no interferir en ella" y por estar bajo secreto sumarial. Dijo a los medios de comunicación que el objetivo "es expresar solidaridad a la familia y rechazar cualquier tipo de violencia".

Por su parte, la alcaldesa en funciones de Ourense, Marga Martín —el alcalde está en un acto de hermanamiento con una ciudad de México—, afirmó que María Fátima "representa hoy a todas las víctimas de violencia de género, a las fallecidas y a las que la sufren cada día".

"Cada mes caemos alguna y esta vez, por desgracia, fue muy cerca de nosotros", agregó, y recordó que las últimas víctimas mortales de la violencia machista en la provincia de Ourense fueron una mujer de Vilardevós en 2012, cuyo marido y autor de su muerte se suicidó después, y antes la joven brasileña María Socorro da Silva, que murió en 2009 a manos de un vecino de Cenlle, que cumple condena en prisión.

Por su parte, en la concentración ante el complejo administrativo de San Caetano, el vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha proclamado que "no puede haber absolutamente ninguna tolerancia" con la violencia de género y ha subrayado que los agresores deben tener "siempre a la sociedad enfrente".

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