Edward Snowden
Imagen del reportaje de 'The Guardian' sobre Edward Snowden, el extrabajador de la CIA que filtró el sistema de espionaje de la NSA estadounidense. THE GUARDIAN

La Agencia de Seguridad Nacional estadounidense reconoce investigó indebidamente miles de llamadas telefónicas de ciudadanos estadounidenses, violando sus propias reglas. El propio Director Nacional de Inteligencia, James Clapper, ha divulgado este martes varios documentos que así lo demuestran.

El Director Nacional de Inteligencia cree se demuestra el compromiso del Gobierno para evitar que se repita.Se trata de un total de 1.800 páginas que fueron desclasificados por la oficina de Clapper, en respuesta a demandas presentadas por la Unión de Libertades Civiles de EE UU y la Electronic Frontier Foundation, dos grupos que velan por la protección de la vida privada de los estadounidenses.

"Los documentos divulgados dan fe del firme compromiso del Gobierno para detectar, corregir y reportar errores que ocurren en la aplicación de complejas actividades de recolección de inteligencia, y de mejorar continuamente sus procesos de vigilancia y cumplimiento", dijo Clapper en un comunicado.

Los documentos indican que entre mayo de 2006 y enero de 2009 la NSA violó sus propias normas sobre la recolección de números telefónicos, investigando a muchos más de los que justificaba la existencia de una "sospecha razonable" de vínculos con terroristas en el exterior.

En concreto, durante ese período la NSA realizó indebidamente búsquedas en una extensa base de datos de números telefónicos de ciudadanos estadounidenses, más amplia de lo que permitían las normas que estableció el tribunal especial conocido por su sigla en inglés FISA. De acuerdo con una ley federal, ese tribunal especial es el encargado de emitir las citaciones judiciales para la recolección por parte de la NSA de datos de inteligencia dentro del país.

Además, según los documentos, entre ellos uno de 2009 de Reggie B. Walton, un juez del tribunal FISA, la agencia tardó en corregir el problema porque carecía del personal que tuviese conocimiento pleno sobre el funcionamiento del sistema.

Los grupos denunciantes habían presentado las demandas tras la filtración de miles de documentos de la NSA por parte del excontratista de esa agencia de espionaje, Edward Snowden, que incluyen datos sobre la recolección de miles de números telefónicos.

Según los documentos, la NSA mantuvo una "lista de alerta" de supuestos terroristas, que comenzó inicialmente con cerca de 4.000 números telefónicos pero que posteriormente se amplió a un total de 17.835. Esa lista se utilizó para cotejar los números telefónicos contra la base de datos más amplia y determinar si algunos de éstos debían incluirse en la lista de los números sospechosos.

El tribunal FISA determinó que la NSA podía mantener la "lista de alerta", pero no podía cotejar los números contra la extensa base de datos si no podía demostrar "sospecha razonable".

En la actualidad, la NSA recibe a diario los archivos telefónicos de las principales compañías de telefonía estadounidenses, incluyendo el número telefónico, llamadas realizadas y recibidas, su hora y duración. Los datos, sin embargo, no incluyen información sobre los clientes o el contenido de las llamadas.

Clapper señaló en un comunicado que los errores fueron reportados a FISA y al Departamento de Justicia y la NSA tomó medidas para impedir más violaciones de las normas internas en el futuro.