Cuando a media tarde de este sábado Adam Pengilly preguntaba por el gran escándalo de dopaje bautizado como la 'Operación Puerto' y la "destrucción de las bolsas de sangre", las opciones de Madrid de albergar los Juegos Olímpicos de 2020 caían estrepitosamente. Este británico, miembro del COI desde hace tres años, puso el dedo en la llaga en la primera intervención explicando que algunos deportistas le habían pedido preguntar por el desarrollo de un juicio que ha puesto a España en el centro del mapa de la desconfianza mundial. Así lo demostró también el noruego Gerhard Heiberg, quien preguntó por "casos no muy buenos" relacionados con el dopaje y la "actitud de las autoridades" al respecto. 

Alejandro Blanco explicó que el deporte español se ha adaptado a las exigencias de la AMA

Ante este 'ataque' esperable pero desmesurado a la delegación española, Alejandro Blanco se defendió como pudo y con una respuesta que no convenció al COI. "España está a la altura en la lucha contra el dopaje no sólo por el número de controles, sino por el firme compromiso del Gobierno y de los atletas para luchar contra esta lacra. Hemos tenido un problema por haber endurecido la ley y haberlo llevado al terreno judicial. Eso ha alargado el proceso, pero todo surge por el compromiso contra el dopaje", respondía el presidente del Comité Olímpico Español.

Una respuesta que estaba lejos de las consecuencias de una operación que no ha llevado a la cárcel al médico que puso en juego la vida de los deportistas, Eufemiano Fuentes, y en la que se ha permitido la destrucción de bolsas de sangre y el anonimato de los implicados. La decisión de no entregar las bolsas fue del juez, aunque el fallo está recurrido.

La idea que  planteó entonces la delegación española es que el deporte español se ha adaptado a las exigencias de la AMA con la nueva ley antidopaje. "No tengan dudas", decía contundente Blanco, "de que España es uno de los socios más fiables para acabar con esta lacra. Creemos en el deporte limpio", concluía. Pero a tenor del resultado, las explicaciones del líder de la delegación no fueron suficientes.

¿Fue el dopaje determinante para decir adiós al sueño olímpico? Posiblemente sí, y Madrid sabía que ese era uno de sus grandes hándicaps. En cualquier caso, nunca podrá saberse si fue determinante. El presidente del COI Jacques Rogge también tiene sus dudas. "Los miembros del COI prestan mucha atención a la situación de la lucha contra el dopaje. Pero es difícil evaluar si tuvo un rol preponderante en la votación", comentó.

No podría ser el único factor si miramos a Turquía, ya que Estambul se ha visto salpicada por otro escándalo de dopaje en los últimos meses con decenas de deportistas sancionados, y que no han restado tanto como a Madrid. "Si a nosotros nos pasa eso este año, estamos muertos", decía Paquillo Fernández a 20Minutos.

Dudas sobre la capacidad económica

El segundo factor que ha acabado con las ilusiones de Madrid 2020, y no el menos importante, es la situación económica de España. La desconfianza en la capacidad de llevar a cabo un gran proyecto económico ha terminado con las opciones. "Nadie confía en la capacidad de España. En Japón son meticulosos y no se duda de su capacidad para presentar proyectos en su plazo", explica la nadadora Thaïs Henríquez a 20Minutos.

También se preguntó a España por ello, y en este caso fue el propio presidente del Gobierno quien dio la cara. "El gran objetivo de este Gobierno es conseguir que los jóvenes puedan trabajar y vuelvan al crecimiento económico y el empleo", insistía Mariano Rajoy. Juan Antonio Samaranch le echó una mano añadiendo que se podría ofrecer "alta calidad sin necesidad de grandes inversiones", pero tampoco fue la respuesta adecuada para convencer a los miembros del COI.

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