El juicio contra el capitán Francesco Schettino, acusado de ser el principal responsable del naufragio del Costa Concordia en 2012 frente a la isla del Giglio, en el que murieron 32 personas, ha comenzado este miércoles en Grosseto, en el centro de Italia. El abogado de Schettino ha pedido nuevamente un pacto, basado en una pena de tres años y cinco meses de prisión, para evitar así la condena máxima de 20 años que afronta el capitán. La solicitud ha sido rechazada por la Fiscalía.

El capitán está acusado de homicidio culposo múltiple, abandono de la nave, naufragio y de no haber informado a las autoridades portuarias inmediatamente de la colisión. Schettino considera una injusticia que él sea el único de los seis imputados en el proceso al que se haya abierto un juicio oral, después de que en la audiencia preliminar no se aceptara la propuesta de su defensa de pactar la pena, algo que sí ocurrió en el caso de las otras cinco personas.

De hecho, la causa contra estos otros imputados se tratará el día 20, en una audiencia preliminar en la que se estudiarán las penas de entre uno y dos años propuestas para el responsable del puente de mando, Ciro Ambrosio; la oficial Silvia Coronica; el timonel Jacob Rusli, el jefe de a bordo, Manrico Giampedroni, y el jefe de la unidad de crisis de Costa Cruceros en tierra, Roberto Ferrarini.

Macrojuicio

El juicio, cuya primera vista no pudo celebrarse el 9 de julio por una huelga de abogados, es un proceso de grandes números. No en vano se celebra en el Teatro de Grosseto por las numerosas solicitudes para participar en él, con 4.228 personas que se han declarado como damnificadas, 62 abogados y 242 peticiones de constitución como parte civil, de las que se espera que los jueces admitan solo unas 60. Entre los admitidos, según decidieron este miércoles los jueces, se encuentra el Ministerio de Medioambiente italiano, la organización ecologista WWF y la propia naviera, Costa Cruceros, al considerar que el hecho de que esta última figure en el caso como responsable civil no impide que pueda constituirse como parte en el juicio contra su ya exempleado.

El proceso se ha tenido que trasladar a un lugar con más aforo ante el gran número de participantes y demandanteEn un juicio que se prevé largo, con cerca de 700 testigos propuestos, el capitán no quiso faltar a la primera audiencia, retransmitida en directo por varios medios de comunicación en un despliegue que hace de este uno de los procesos que más interés ha despertado en los últimos años en Italia. Vestido con un traje azul y con un color de piel bronceado, hizo pocas declaraciones a los medios, expresando, eso sí, su sorpresa por el hecho de que el que definió como su barco siga encallado frente a la pequeña isla un año y medio después del naufragio.

En esta primera vista participó también la joven moldava Domnica Cemortan, quien acompañaba al capitán la noche del naufragio y cuya presencia a bordo del crucero, incluso en la sala de mandos en el momento del impacto, dio lugar a multitud de especulaciones.

Cemortan expresó a los periodistas su extrañeza por que el capitán fuera el único que tuviera que afrontar el juicio y negó haber dicho "Schettino, te amo", como se llegó a especular, motivo por el que ha decidido querellarse contra los medios que insinuaron una posible relación sentimental.

La noche del 13 de enero de 2012

El naufragio del Costa Concordia ocurrió la noche del 13 de enero de 2012 después de que el barco chocara contra un escollo durante una maniobra del capitán para acercarse la costa. Tras el accidente se produjo la evacuación de los más de 4.200 pasajeros, siendo Schettino uno de los primeros que abandonó la nave. Desde el impacto hasta el desembarco pasaron varias horas sin que se diese la orden de abandonar el barco y éste, debido a la entrada de agua, se inclinó poco a poco.

El abogado de Schettino ha afirmado siempre que el capitán ha admitido sus propias culpas al acercar el crucero a la costa, lo que provocó su impacto con un escollo, pero también ha puntualizado que era una maniobra autorizada.

Según su defensa, el capitán actuó con responsabilidad para salvar la vida de los pasajeros, así como negó que abandonase la nave al reiterar que el capitán "se cayó a una de las lanchas".

Schettino está desde el 5 de julio en libertad, después de que la jueza Montesarchio decidiese sustituir el arresto domiciliario dictado por ella misma el 17 de enero por la obligación de someterse a controles rutinarios en el municipio en el que reside, Meta di Sorrento.

En las fases previas, la compañía naviera Costa Cruceros llegó a un acuerdo por el que deberá pagar un millón de euros como sanción administrativa por el naufragio del buque, de su propiedad, y ahora se ha presentado como parte en el juicio contra Schettino.