La noche arrancó a medio gas, la compostelana Sala Capitol aún estaba lejos de llenar su aforo cuando, pasadas las 22.30 horas, Donovan entonó la que sería la primera nota de una noche en la que repasó casi la totalidad de sus grandes éxitos, temas que lo elevaron a la categoría de leyenda en los años 60 y 70.

Tras su paso por Madrid y Bilbao, este mito del folk, pop y psicodelia llegaba el viernes a Santiago con el cartel de ser uno de los conciertos subrayados en rojo en el calendario musical gallego y, aunque el escocés no defraudó, la Sala Capitol no llegó a cubrir más de media entrada.

Tal vez fue el hecho de coincidir con el arranque de la primera cita del circuito festivalero en Galicia -Festival do Norte en Vilagarcía-, quizá por ser a la misma hora que la final de Copa del Rey, coincidir con festivo -Día das Letras- o el precio de las entradas -35 euros en taquilla-, pero la Capitol necesitó poner mesas y taburetes para llenar espacios.

Con todo, aunque no muy numeroso, el público disfrutó de un concierto que arrancó con temas como 'Sunshine Superman' o 'Hurdy Gurdy Man', la tercera canción de un escocés que parecía desganado hasta el momento.

Una obra que el productor Mickie Most pulió para dotar de fuerza con arreglos propios del hard rock (como folk-metal la definió el propio Donovan), en una canción cuyo intrigante misticismo sirvió a David Fincher para cerrar su inquietante film 'Zodiac'.

A 'Hurdy Gurdy Man' le siguieron temas como 'There is a mountain', cuya base fue empleada en su momento por los Allman Brothers Band para hacer una jam sesión improvisada de más de media hora: Mountain Jam.

Tras ella, la banda que le acompaña en la gira, integrada por la familia finlandesa Tikanmäki -piano, guitarra y batería- y con Jusso Nordlund al bajo, se retiraría para dar protagonismo a un Donovan que comenzó a brillar en acústico.

'Colours' sería la primera de las piezas que el artista ofreció en solitario bajo una tenue luz que apenas dejaba ver su rostro y su guitarra verde, a la que seguiría 'Josie' acompañada por el sonido de su armónica u otros clásicos folkies como 'Catch the wind', 'To try for the sun' o 'Jennifer Juniper'.

La estela del "dylan británico"

El sobrenombre de 'Dylan británico' ha perseguido a Donovan desde sus inicios —la rivalidad entre ambos bardos quedó retratada en el brillante documental 'Don't look back' de D.A. Pennebaker—, y tal vez a modo de desquite se ha valido de una de las canciones de Joan Baez, expareja del autor de 'Knocking on heaven's door', para reinterpretar su 'Donna, donna'.

"Pero no todo es amor, paz y flores, también hay que hablar de la guerra", ha sentenciado Donovan tras la interpretación del tema de Baez para entonar 'Universal Soldier', el tema compuesto por la compositora canadiense Buffy Sainte-Marie que el artista británico llevaría a la fama en tiempos de canción protesta.

Donovan ha llegado a Santiago de la mano del ciclo 'Leyendas con Estrella' en el mismo mes en el que publicará un nuevo trabajo, 'Shadows of blue', según ha explicado, en el que ha trazado el inicio del camino que realizan un hombre y una mujer inmigrantes desplazándose hacia América.Y de este disco se sacó en Compostela una intimista 'To love you'.

Quien avanzó desde las raíces del folk y el blues o el country hacia el mundo de la bohemia, la conexión con la India y los Beatles, la psicodelia y viajes alucinógenos con drogas blandas o meditación, hasta entrar en el Rock and Roll Hall of Fame en 2012, sigue en forma a pesar de estar cerca de los setenta.

Cierre eléctrico y 'ATLANTIS'

Volvió la banda de hermanos Tikanmäki, que cumplieron en su papel secundario y electrificaron la sesión de cantautor con la mítica 'Season of the witch' en uno de sus primeros acercamientos a la psicodelia (1966) del 'Sunshine Superman'.

El humo inundó el escenario, mientras Donovan simulaba fumar un cigarro, a modo de sus tiempos de coqueteo con las drogas, mientras se marcaba un baile a cámara lenta.

Y el aumento de voltios llegó con 'Moon rock', 'Supergirl', y el falsete con aullidos incluidos de 'Sleep', que se incluye en su 'Cosmic wheels', un "álbum oscuro" como él mismo lo ha definido.

Todo ello, antes de las tracas finales con el clásico de reminiscencias celtas e indias 'Barabajagal' y las buenas sensaciones que siempre transmite el 'Mellow Yellow' que arrancó palmas e hizo cantar a más de uno.

Y el broche lo puso 'Atlantis', cuyo estribillo ('way down below the ocean, where I wanna be, she may be'), que en su versión original corrió a cargo de Paul McCartney en 1968, fue coreado al unísono por buena parte del público.

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