El exprimer ministro búlgaro pide la anulación de las elecciones celebradas el pasado domingo

El ex primer ministro búlgaro, Boiko Borisov, muestra su agradecimiento a sus simpatizantes después de que el Parlamento aceptase la dimisión en bloque del Gobierno, en Sofía, Bulgaria.
El ex primer ministro búlgaro, Boiko Borisov, muestra su agradecimiento a sus simpatizantes después de que el Parlamento aceptase la dimisión en bloque del Gobierno, en Sofía, Bulgaria.
Vassil Donev / EFE

El ex primer ministro de Bulgaria Boiko Borisov ha solicitado este jueves la anulación de las elecciones celebradas el pasado domingo, argumentando que se violó la ley electoral al publicarse en la jornada de reflexión la noticia de la incautación de papeletas fraudulentas vinculadas con su partido, el GERB.

De las elecciones anticipadas ha salido un Parlamento muy fragmentado, en el que el GERB dispone de 97 de los 240 diputados, lo que hace muy complicado la formación de un Ejecutivo con una cómoda mayoría.

"Hoy o como muy tarde mañana, nos dirigiremos al Tribunal Constitucional para que la elección sea invalidada debido al escándalo de las papeletas del día anterior a la votación", ha anunciado el cabeza de lista del GERB, cuyo Gobierno dimitió en pleno el pasado febrero ante la ola de protestas ciudadanas. Borisov ha argumentado que es mejor que el país celebre nuevas elecciones debido a que el reparto de escaños bloquea la formación de un Gobierno estable.

Durante la jornada de reflexión, la policía búlgara se incautó de 350.000 papeletas electorales fraudulentas y una agencia de noticias afirmó ese día que las tarjetas procedían de una imprenta propiedad de un concejal del GERB.

"Dios es testigo de que no tenemos nada que ver con esta imprenta ni tampoco con el encargo de papeletas", ha insistido Borisov, que estimó que los nuevos comicios podrían celebrarse en unas seis semanas.

"Durante la jornada de reflexión un medio lanzó una bomba al anunciar la operación [policial] y no se sabe cómo tuvo conocimiento de ello para acudir a esa imprenta y empezar a hablar de manipulación. Al mismo tiempo, todos los partidos quebraron el silencio, dando ruedas de prensas extraordinarias y haciendo propaganda", ha denunciado el ex primer ministro.

El recuento definitivo otorga al Partido Socialista 84 diputados, 36 a la formación de la minoría turca, DPS, y 23 a los ultranacionalistas y xenófobos de Ataka. La matemática parlamentaria y los enfrentamientos y negativas de varios partidos a coaligarse dibujan un complicado escenario para la formación de un nuevo Gobierno.

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