Familias homoparentales
Pilar y Almudena, con sus hijos Ada y Odei en un parque de Madrid. JORGE PARÍS

No existe un censo específico de familias homoparentales en España aunque, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), aproximadamente el 2% de los matrimonios en nuestro país se celebran entre personas del mismo sexo. La legalización del matrimonio homosexual, aprobada en 2005 por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y avalada por el Constitucional en 2012, marcó un antes y un después en la normalización de estas familias.

Nuestro país es "pionero" en la integración de personas homosexuales y bisexuales y sus familias, según concluye un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid, el primero en España en cuanto a la muestra utilizada (71 familias). No obstante, la Administración, el sistema educativo e incluso una parte de la sociedad aún no han aceptado del todo estas realidades, sobre todo cuando hay hijos. Y eso que los niños, según admiten varios padres y madres, son los que realmente contribuyen a la visibilización e integración definitivas.

Pilar, madrileña en la treintena, se casó embarazada de su hija Ada, que cumplirá cinco años el próximo mes de agosto. La tuvo, como a su segundo hijo, Odei —de nueve meses—, mediante la técnica de inseminación artificial. Lleva junto a Almudena (46) más de una década.

Se casaron para que los niños pudieran tener los apellidos de ambas"Yo me hubiera casado cuando llevábamos dos años", explica a 20minutos.es, pero para hacerlo legalmente tuvieron que esperar a la ley de 2005 "porque hacer el paripé no iba con ella", añade mirando a su pareja. No obstante, aclara, la prioridad de ambas era tener una familia, no contraer matrimonio. Lo hicieron para que los niños pudieran tener los apellidos de ambas; antes habían barajado inscribirse como pareja de hecho. "Empezaron a decirnos que teníamos que hacer una filiación, que ella tenía que ir a un juez, etc." explica Pilar. Lo suyo fue una entrega de anillos y poco más, algo íntimo y sin ninguna pretensión, detallan.

La inclusión de las familias homoparentales no está, en su opinión, lograda del todo a pesar de los avances. El entorno, el vecindario y las personas con las que a diario se relacionan son a veces un foco de malestar. "En el parque las madres me dicen que por qué reivindico tanto ser una familia homosexual, pero cuando yo hablo de mi mujer no estoy reivindicando nada, lo hago igual que ellas hablan de sus maridos", dice.

"Las lesbianas del quinto"

Pilar y Almudena."No se nos incluye en muchos aspectos", continúa, mencionando su "lucha" personal porque en el centro escolar de su hija, público, no se hable solo de "mamás y papás", sino de "familias"; además, recuerda, también hay "madres divorciadas, viudas o solteros". No cree que el profesorado necesite formación para comprender y enseñar la diversidad, "es como si tuvieras que hacer talleres para que los niños de raza negra estén integrados", razona esta enfermera de profesión.

Pilar define a su familia varias veces en la conversación como "normal". Su pareja trabaja en el sector de los recursos humanos y ella se dedica hoy a cuidar a los niños y acaba de publicar un libro, Una familia de dos mamás. Confirma que la llegada de los retoños casi normalizó su propia situación en la urbanización en la que residen. "He estado diez años viviendo en la misma casa y ningún vecino me ha saludado. Éramos las lesbianas del quinto y entonces, un día, cuando nació Ada, todos vinieron a saludarnos. Estaba completamente descolocada", relata. Cree que para el resto de la gente primero eran personas "sexuales" y luego transmitieron "un pensamiento familiar", dice aún sorprendida.

Almudena apunta que los niños les han traído "la paz" a ellas y también a su familia, ya que al principio "les costó" aceptar su unión, pero con Ada y Odei todo se hizo más fácil. Por el contrario, la niña vive esta situación con toda "normalidad", igual que "los otros niños". Pilar y su pareja dicen no tener "nada que ver" con el Gobierno actual, ya que "ha recurrido que mi familia es familia", explica la primera con vehemencia, y creen que la legalización de la gestación subrogada —denominada vientre de alquiler— debería ser una realidad "ya".

"El Gobierno no está en contacto con la realidad"

Raúl (39) y Gabriel (40) se casaron en 2011 y desde hace tres años son padres de Jesús (7  años) en régimen de "acogida permanente judicial". Es decir, que el niño no volverá con su familia biológica, pero mantiene un vínculo "con la abuela materna". Para la pareja, que lleva casi diez años junta, esto era "una opción como otras para tener una familia"; el proceso les llevó dos años, pero una sentencia firme dice que son los padres legales del pequeño. Raúl reconoce a 20minutos.es que estos procedimientos son, en general, "largos y tediosos".

Las parejas de hombres tienen un obstáculo insalvable a la hora de tener hijos: no pueden gestarLas parejas de hombres tienen un obstáculo insalvable a la hora de tener hijos: no pueden gestar. Así que les quedan tres opciones principales, la gestación subrogada, la adopción nacional o internacional y el acogimiento. La primera no es legal en España, aunque en la práctica hay niños nacidos, por ejemplo, en Estados Unidos, que son inscritos después en el registro civil español. Respecto a la adopción internacional, "solo se puede hacer en Brasil", dice Raúl; a nivel interno, recuerda, "en la Comunidad de Madrid se cerró el plazo en 2008 para futuras familias adoptantes". Aunque también existen otras vías, como los acuerdos privados o las adopciones como soltero, añade. "Con el Gobierno actual no es posible en ningún caso" que la legalización de la gestación subrogada salga adelante, dice categórico.

Las ideas y la ética también se topan con otra institución como la Iglesia. Según el estudio de la Universidad Autónoma de Madrid, dirigido por el profesor Santiago Agustín, un 84,9% de las familias homoparentales evaluadas cuyos hijos estaban en edad escolar, "rechazaron explícitamente matricularles en centros religiosos". Y muchos de ellos son creyentes y practicantes. A pesar de no ser su caso, Raúl y Gabriel consideran que "los valores del cristianismo son magníficos", pero critican la falta de tolerancia y "el rechazo" de la jerarquía eclesiástica hacia los matrimonios homosexuales, "y a que adoptemos, mucho más".

La sociedad, siempre por delante

Gabriel y Raúl.Raúl, vicepresidente de Galehi (Asociación de familias LGTB), opina que "en general" las familias homoparentales no sufren trato discriminatorio en España, aunque, añade, "faltan muchas cosas por hacer". Sin ir más lejos, con la burocracia. "Nos hemos topado mucho con la administración y sus procedimientos", dice, "por ejemplo, cuando hacemos la declaración de la renta". Explica que tienen derecho a la deducción por maternidad estatal, pero en los formularios no aparece la posibilidad que la pida un varón, oficialmente "es la mujer la que tiene derecho". Les toca pedir cita previa y tratar con funcionarios que "no están al día".

La sociedad, dice Raúl, "siempre va por delante" de los Gobiernos y las leyes. E insiste en que el Ejecutivo de Mariano Rajoy "no contempla la diversidad y no está en contacto con la realidad", citando a continuación la eliminación de los planes educativos de la asignatura Educación para la Ciudadanía. El colegio al que va su hijo Jesús es público y, aunque la integración de toda la familia es plena en la vida escolar, también hay "desajustes" derivados del material escolar y los deberes —"Todos los ejercicios son sobre la mamá y el papá"—. Raúl y Gabriel no tienen problemas con eso: tachan y ponen por escrito lo que consideran adecuado.

En el centro "lo aceptan bastante bien", de hecho, dice el primero, "de los 20 niños de la clase hay tres hijos de divorciados, dos madres solteras, dos inmigrantes con el padre fuera, etc.". Su hijo, que estuvo presente en su boda y al que no hubo "que explicarle nada", presume de progenitores: "Dice que tiene mucha suerte de tener dos papás", asegura Raúl.

Ellos, por su parte, no se han encontrado con problemas mayores con su entorno a lo largo de su relación y hasta formar una familia. "Enfrentarte a una paternidad forma parte del ciclo vital", afirma Raúl, que tiene claro que todo puede llevarse sin dificultades añadidas "desde que uno se acepta, tiene claro que es homosexual y lo extrapola al resto de su vida de una manera normalizada". ¿Y sus familias? Tampoco ha habido problemas, "respetan mi vida, como yo la suya", asegura.