Londres se moviliza para dar el último adiós a Margaret Thatcher

  • Numerosos curiosos se agolparon al paso del féretro de Margaret Thatcher.
  • Al funeral asistieron la reina Isabel II y el primer ministro David Cameron.
  • Como representante del Gobierno español acudió el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, y también lo hizo Esperanza Aguirre.
  • El coste del funeral, casi 12 millones de euros, ha sido muy criticado.
El coche fúnebre con los restos mortales de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher pasa junto al Big Ben y las Casas del Parlamento de Londres en Reino Unido. El ataúd de Thatcher, cubierto con la bandera británica y un ramo de rosas blancas, permaneció toda la noche en una capilla del Palacio de Westminster, sede del Parlamento.
El coche fúnebre con los restos mortales de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher pasa junto al Big Ben y las Casas del Parlamento de Londres en Reino Unido. El ataúd de Thatcher, cubierto con la bandera británica y un ramo de rosas blancas, permaneció toda la noche en una capilla del Palacio de Westminster, sede del Parlamento.
Gerry Penn / EFE

El féretro con los restos de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher llegó a última hora de la tarde del miércoles al crematorio de Mortlake, al suroeste de Londres, tras el funeral solemne que se celebró en la catedral de San Pablo con la presencia de la reina Isabel II y más de 2.000 invitados.

Después de la ceremonia religiosa, el ataúd con el cuerpo de la 'Dama de Hierro', fallecida el pasado día 8 a los 87 años, fue llevado en coche fúnebre al Hospital Real de Chelsea para ser trasladado después al crematorio, a cuyas puertas esperaban varias decenas de personas que aplaudieron su entrada en el edificio.

La llegada al crematorio dio por finalizados los actos que se oficiaron en Londres para rendir tributo a la jefa del Gobierno británico desde 1979 a 1990, que se iniciaron con una procesión desde la iglesia de Saint Clement, en la avenida del Strand, hasta la citada catedral.

A lo largo del recorrido se ubicaron miles de personas que aplaudieron en su mayor parte al paso del cortejo, mientras que algunos críticos con el legado político de Thatchery con los costes del funeral, casi de Estado lanzaron abucheos. El funeral de la 'Dama de Hierro' fue una ocasión solemne en la que el Big Ben de Londres enmudeció durante varias horas, una medida histórica que no se tomaba desde la muerte de otro exprimer ministro británico, Winston Churchill, en 1965.

En el servicio religioso, el obispo de Londres, Richard Chartres, pidió dejar de lado la controversia que ha rodeado la vida política de la exmandataria para concentrarse en la persona, "sujeta al destino común del ser humano".

Esperanza Aguire y Margallo

Entre los miles de invitados que acudieron al funeral, hubo, claro, representación española. El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, representó a España oficialmente en el funeral. El jefe de la diplomacia española fue el único miembro del Ejecutivo español que se desplazó a Londres. Además, al funeral también asistió la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, que profesa pública admiración por la fallecida, que fue invitada en su calidad de Commander de la Orden del Imperio Británico.

"¡Maggie, Maggie, muerta, muerta!"

Pero el funeral de Thatcher, quizá como reflejo de su propio legado político, ha estado polarizado. Los detractores de la ex primera ministra salieron a la calle, además de en Londres, como se dice arriba, en varios puntos del Reino Unido para mostrar el rechazo a su legado y celebrar con gritos de júbilo la muerte de una política que que dividió al país.

"¡Maggie, Maggie, Maggie, muerta, muerta, muerta!", fue el cántico repetido por una generación de británicos que sufrió en propia carne el thatcherismo y la implantación del neoliberalismo en Gran Bretaña. "Estamos aquí porque nos parece escandaloso gastar este dinero cuando al resto se nos impone la austeridad y para protestar por su legado, con la destrucción de comunidades enteras para favorecer al sector financiero", dijo Jeff Powell, profesor de economía de la Universidad de Londres, que acudió con su esposa y su bebé.

Entre abucheos y eslóganes como 'Menudo despilfarro' y algunos entonando el tema de gospel Oh Happy Day (Qué día tan feliz), el féretro con los restos de la antigua líder 'tory' llegó a su destino acompañado también por numerosos partidarios que se agolparon para rendirle tributo. Las protestas y celebraciones abundaron en el norte de Inglaterra, donde más se sintieron en los años 80 los efectos de las políticas de Thatcher, con el cierre de fábricas y minas que sumió a poblaciones enteras en el desempleo.

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