Bersani
El líder del centroizquierda italiano y secretario general del Partido Demócrata (PD), Pier Luigi Bersani, da una rueda de prensa tras recibir el encargo de formar Gobierno. Maurizio Brambatti / Efe

El líder del centroizquierda italiano, Pier Luigi Bersani, siente cada vez más de cerca la presión dentro de su formación, el Partido Demócrata (PD), para que acceda a dialogar con el ex primer ministro Silvio Berlusconi y así salir del bloqueo político que vive Italia.

Después de haber obtenido una victoria electoral por la mínima que sabe a derrota, Bersani ve cómo a medida que pasan los días se hace más evidente la fractura interna que existe en su formación y cómo su postura queda cuestionada, ya no solo por sus rivales políticos, sino también por compañeros de partido que hasta ahora habían defendido punto por punto su planteamiento.

La herida abierta en el seno del PD ante la cerrazón de Bersani, después de haber obtenido unos resultados electorales peores de lo previsto que hacen que no tenga mayoría absoluta en el Senado, se desangra, sobre todo, en los periódicos italianos, foro que han encontrado destacados miembros del partido para desahogarse.

Si este sábado Dario Franceschini, líder del partido hasta la llegada de Bersani a la Secretaría General, abría la veda dentro del núcleo duro de la formación, este domingo el actual portavoz del PD en la Cámara baja, Roberto Speranza, apuntala esta postura y asegura que Berlusconi está "legitimado" por los votos que su centroderecha ha obtenido para poder dialogar para la formación de un Gobierno.

"El partido está bloqueado"

Pero más sorprendente fue la declaración que publicó este sábado el diario Il secolo XIX tras una supuesta charla con la presidenta del PD, Rosy Bindi, en la que aseguraba que "Bersani ya no sabe qué hacer y el partido está bloqueado, sin perspectiva", una declaración desmentida por la dirigente progresista que el rotativo ratifica.

La cuestión del diálogo no solo se centra en la formación del Gobierno sino también, y con más premura, en la elección del nuevo presidente de la República, pues el Parlamento tiene previsto comenzar a votar a partir del próximo día 18.

De hecho, se espera que Bersani y Berlusconi se reúnan ya esta semana en Roma para abordar nombres de consenso, pero cada vez son más las voces que, en el PD, apuestan por que su secretario general acceda también a abordar el asunto de la formación del Ejecutivo, aplazada a la espera de conocer el resultado del trabajo de las dos comisiones de sabios.

El pasado martes, desde la sede de su partido en Roma, Bersani se mostraba dispuesto a verse las caras con Berlusconi (algo que no se produjo durante su ronda de consultas), aunque cerró filas en torno al plan que ha venido defendiendo en todo este tiempo: un Gobierno suyo que inicie una "convención constituyente" en la que participen el resto de partidos.

Berlusconi quiere una coalición

El secretario general del PD insistía en su "no" a la idea de un Gobierno de coalición lanzada por Berlusconi, lo que se ha dado en llamar el "gobiernísimo", y por ello, según consensúa la prensa italiana, en el seno de la formación le insisten en que el acuerdo con "il Cavaliere" puede producirse de todos modos si el principal obstáculo se remite a una cuestión de nombres o formalismos.

Bersani insistía en su "no" a la idea de un Gobierno de coalición lanzada por BerlusconiDe hecho, cada vez se perfila con mayor claridad dentro del PD la posibilidad de un Ejecutivo de transición que permita importantes reformas o el llamado "Gobierno del presidente", que sea apoyado por el centroizquierda y el centroderecha, y en el que sea el jefe del Estado quien indique su composición.

Pero Bersani insiste en que los italianos han pedido un cambio a través de las urnas y es reacio a reeditar el acuerdo con el partido de Berlusconi al que llegaron para apoyar el Ejecutivo tecnócrata de Mario Monti, que aún sigue al frente del país.

Mientras, Berlusconi planteaba este sábado sus ocho propuestas de reformas para el inicio de la legislatura y el que fuera principal rival de Bersani en las primarias del centroizquierda de diciembre, el alcalde de Florencia, Matteo Renzi, intensifica sus apariciones públicas y mete presión al líder de su partido, porque, según él, son muchos los que no quieren unas nuevas elecciones.