El abogado sudafricano y mediador, Brian Currin, ha afirmado que "siempre hay riesgo de escisión", si la falta de avances "en un proceso de paz se mantiene indefinidamente" y, en este sentido, reconoce que está en un momento "difícil".

En una entrevista al diario Deia, afirma, tras ser preguntado por la razón de que ETA no atienda la petición de su disolución, que entiende la necesidad de la mayoría de la sociedad vasca de que ETA se disuelva, pero, a su juicio, es "prematuro" hablar de disolución antes de que ETA haya decomisado sus armas.

"Las armas que están en circulación son responsabilidad suya. ¿Cómo pueden disolverse mientras sigan teniendo armas bajo su control? En todo proceso de paz que yo conozca el decomiso ha requerido la implicación de al menos dos partes, que incluye al gobierno correspondiente", señala.

Currin indica que, si Madrid y París "siguiesen la hoja de ruta de Aiete" e iniciasen contactos con ETA sobre las consecuencias de la violencia, tiene la confianza de que "el decomiso de las armas de ETA sería uno de los resultados de esos contactos, lo que llevaría inevitablemente a la disolución de ETA".

Currin, que señala que su objetivo nunca ha sido "actuar en nombre de la izquierda abertzale, cree que las aportaciones del Foro Social para la paz celebrado recientemente ayudarán a los partidos a atravesar el "impasse actual". No obstante, inicia que "no todo el progreso con el proceso de paz depende de los Gobiernos español y francés" y añade que, de hecho, "a un nivel discreto ha habido relación entre los partidos políticos en Euskal Herria, algo que el GIC encuentra ciertamente muy alentador".

Preguntado por si cree que ETA debe desarmarse sin esperar a que el Gobierno central haga algún gesto, afirma no disponer de una respuesta a esa pregunta, pero indica que la decisión de "cuándo desarmarse y para quién debería ocurrir el decomiso es en última instancia una decisión que corresponde a ETA".

"El desarme es una acción que debe ser llevado a cabo con gran cuidado y una planificación meticulosa. No tengo conocimiento de ningún ejemplo en cualquier otro lugar del mundo donde un Gobierno haya rechazado participar en un desarme voluntario de un grupo armado contra el Estado", añade.

Currin que afirma desconocer si cedió Noruega a "presiones" de España para expulsar a la cúpula de ETA o si ha habido canales de comunicación entre la banda y el Ejecutivo central, afirma que lo ocurrido en Noruega podría "complicar el proceso" pero no cree que "necesariamente vaya a bloquear un final ordenado".

El abogado reclama que los gobiernos español y francés inicien contactos con ETA porque, si lo hicieran, "un nuevo avance sería relativamente rápido y muy sustancial". Currin precisa que los contactos conforme a lo dispuesto en la Declaración de Aiete no requieren negociaciones con ETA "sobre ninguna de las cuestiones políticas sustantivas", ya que serían solo en torno a las consecuencias de la violencia como desarme, presos, exiliados, víctimas y medidas de seguridad.

Currin reconoce que, en términos de proceso, es "sin duda un momento difícil", pero sigue siendo optimista y cree que, incluso, en el futuro "también habrá momentos mucho más difíciles".

Preguntado por si cree que hay riesgo de escisión en ETA, afirma que la izquierda abertzale siempre ha sido "consciente de ese riesgo, conociendo lo que ocurrió en Irlanda del Norte" y, por ello, "ha hecho todo lo posible, en su propio proceso hacia la creación de Sortu, para asegurar la unanimidad interna". En todo caso, indica que "siempre existe, sin embargo, la posibilidad de que unos pocos individuos se desvinculen si la falta de avances en un proceso de paz se mantiene indefinidamente".

Currin señala también que la legalizacion de Sortu y el final "irreversible" de la violencia de ETA eran "requisitos esenciales" para un proceso de paz "exitoso" y añade que el hecho de que la violencia se haya "eliminado" de la política en el País Vasco no significa que el conflicto "se haya resuelto".

"El hecho de que yo y el GIC como grupo no hayamos destacado no significa que nos hayamos apartado a un lado. Todavía hay mucho trabajo por hacer", apunta.

Currin destaca el trabajo "notablemente bueno" desarrollado por el GIC de cara a construir y mantener "la confianza" en el alto el fuego de ETA. A su juicio, han allanado el camino para construir "nuevas medidas de confianza y finalmente una resolución del conflicto político".

Tras indicar que uno de los días "más felices" de su visa será cuando el margen de actuación para el GIC "se haya reducido a ninguno", señala que la vuelta de la izquierda abertzale al Parlamento vasco es una "victoria para la democracia" en el País Vasco, pero el conflicto político "sigue sin estar resuelto".

Según precisa, un "mandato importante" del GIC, que no ha sido cumplido, se refiere a las conversaciones multipartitas entre los partidos políticos de Euskadi, Navarra y el País Vasco Francés.

Currin añade que hay medidas "esenciales de construcción de confianza" que continúan "sin ser atendidas" como el decomiso de armas, la disolución de ETA como organización militar, la revisión de políticas penitenciarias y de la legislación y las prácticas en cuanto a seguridad para adaptar la nueva realidad política en el País Vasco, en España y en Francia. "Hay mucho trabajo aún por hacer", señala.

El abogado cree que la "colaboración" entre ETA, Madrid y París es necesaria para llevar a efecto esas "medidas de construcción de confianza" y afirma que también hay una necesidad de "tener pistas separadas que impliquen a los partidos políticos de la Comunidad de Navarra e Iparralde". "Es responsabilidad de los partidos el decidir si esa implicación tiene lugar dentro o fuera de las instituciones del Estado", indica.

Preguntado por si es suficiente con el Parlamento, manifiesta que para que un proceso de paz sea "exitoso", necesita ser "inclusivo", por lo que la implicación "no puede estar limitada a los partidos políticos", y es "imprescindible" una participación "profunda" de las partes sociales y la sociedad civil.

Currin, que indica que sigue reuniéndose con partidos y otros agentes, afirma que el lehendakari, Iñigo Urkullu, es uno de los "líderes destacados" en el País Vasco y tendrá un "rol muy importante" en el desarrollo del proceso de paz.

El abogado, cree que el Gobierno vasco se está moviendo en la "dirección apropiada" en materia de pacificación, ha destacado que el GIC se reunió con Urkullu en muchas ocasiones cuando era presidente del PNV y, aunque no se ha reunido con él en su nuevo cargo, espera hacerlo en un futuro próximo.

En relación a la Ponencia de Paz y Convivencia del Parlamento vasco, indica que su primera tarea es generar "un nivel de confianza" que les permita comenzar a trabajar "juntos" con un objetivo "común" como el de una "resolución pacífica del conflicto político a pesar del hecho de que los resultados que desean puedan ser muy diferentes".

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