El precio de los pisos espanta cada año a 1.450 jóvenes de la capital. Tienen entre 25 y 34 años, justo el tramo de edad propio de la emancipación, y se marchan en su gran mayoría a municipios que están alrededor de la ciudad, que no han dejado de crecer  frente a la pérdida de población de Valladolid.

Estos jóvenes representan más de la mitad de las personas que cada año dejan la capital. Desde 1999, se han marchado 19.438 vallisoletanos, tantos como los que hoy en día residen en el barrio de la Rondilla.

Llegan extranjeros

Esta fuga se ha visto compensada con la llegada de extranjeros, más de 13.000 desde 1999, lo que ha permitido que la población local no caiga.

En los últimos ocho años, la salida ha sido casi constante, en torno a 2.800 vallisoletanos anuales, casi ocho diarios, de los cuales cinco son menores de 35 años, según la Encuesta de Variaciones Residenciales del Insitituto Nacional de Estadística.

El saldo migratorio (diferencia entre los que se van y vienen) en la provincia, en cambio fue positivo el año pasado gracias a los extranjeros, porque de aquí emigraron 220 habitantes españoles y llegaron cerca de 3.000 personas de otros países.