Los agentes federales dispararon gases lacrimógenos contra miembros de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), que antes habían realizado una manifestación en calles de la capital estatal y que, a su vez, lanzaron fuegos artificiales, piedras y cócteles molotov.

Al menos nueve personas resultaron heridas en los enfrentamientos, entre ellos tres periodistas, sobre todo por golpes de piedras, palos y cartuchos de gas lacrimógeno, según la agencia oficial de noticias Notimex.

La radio local dijo que decenas de personas fueron atendidas por los equipos de socorro tras verse afectadas por los gases.

Oaxaca, una ciudad colonial en el sur de México y capital de uno de los estados más pobres del país, es escenario desde hace más de seis meses de un conflicto en el que activistas de izquierda piden la salida del gobernador Ulises Ruiz, del opositor PRI.

Testigos de Reuters dijeron que al menos cuatro edificios, entre ellos juzgados y un museo, fueron incendiados por manifestantes, mientras que las llamas alcanzaron también al menos una casa y varios comercios.

Los choques se extendieron durante varias horas por las calles del Centro Histórico de la pintoresca ciudad, muy visitada en condiciones normales por turistas atraídos por los mercados indígenas y edificios coloniales.

El violento conflicto parece ser un tema que dejará pendiente el presidente Vicente Fox al mandatario entrante, Felipe Calderón, que asumirá el 1 de diciembre.

A finales de octubre, policías federales entraron a la ciudad para restablecer el orden, lo que desencadenó choques contra los manifestantes que se defendieron con barricadas.

/Por Daniel Aguilar/.*.