Beatriz Talegón, secretaria general de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas, ha irrumpido en el escenario político con un discurso coherente y firme que ha dejado boquiabiertos a más de un gerifalte socialista. Ocurrió la semana pasada durante la celebración de un Congreso de la Internacional Socialista en un hotel de cinco estrellas de la localidad portuguesa de Cascais.

 Ante un auditorio plagado de delegados socialistas de medio mundo, esta exconcejala del Ayuntamiento de Cabanillas del Campo (Guadalajara) no dudó en abroncar a todos, responsabilizándolos de la grave crisis que sufre el mundo actual.

"Me sorprende mucho cómo pretendemos promover la revolución desde un hotel de cinco estrellas en Cascais, llegando en coches de lujo. Me pregunto de verdad si nosotros podemos darle a los ciudadanos una respuesta cuando vosotros, líderes políticos, les decís que los entendéis, que sufrís porque somos socialistas. ¿De verdad sentimos ese dolor aquí dentro? ¿De verdad podemos entender lo que estamos pidiendo al mundo desde un hotel de cinco estrellas?", manifestó la española en su discurso.

La española carga directamente contra las altas esferas: "Sois los responsables de lo que está pasando. Luego os llenaréis la boca en vuestros discursos hablando del desempleo juvenil, de que os preocupan mucho los jóvenes: no nos preocupamos en absoluto porque nos tenéis aquí y ni siquiera venís a preguntarnos cuál es nuestro punto de vista".

Luego os llenaréis la boca hablando del desempleo juvenil "Desgraciadamente, no hemos sido los socialistas del mundo los que hemos animado a la gente a salir a la calle ni a movilizarse, y lo que debería dolernos es que ellos están pidiendo democracia, están pidiendo libertad, están pidiendo fraternidad, están pidiendo una educación pública, una sanidad pública y nosotros no estamos ahí", añadió.

Para Talegón, los jóvenes "tenemos mucho que decir porque a la gente le interesa saber qué pensamos, porque somos nosotros los que estamos pagando las consecuencias de vuestra acción o de vuestra falta de acción".

La ovación fue unánime pese a las caras largas y de incredulidad de algunos de los asistentes.