'Catherine of Aragon, unknown artist, c.1520'
El retrato de Catalina de Aragón descubierto en el Palacio de Lamberth Unknown artist - By permission of the Archbishop of Canterbury and the Church Commissioners

Estuvieron casados durante cerca de 24 años y su divorcio desató conflictos políticos internacionales. Enrique VIII (1491-1547) era el segundo rey de la casa inglesa de los Tudor y Catalina de Aragón (1485-1536) era la hija menor de los españoles Reyes Católicos. El matrimonio se presentaba como la estrategia ideal para arrinconar a Francia y Catalina (tras ser la esposa de Arturo, el enfermizo hermano mayor de Enrique, que murió unos meses después de la boda) se convirtió en la primera de las seis mujeres que tendría el nuevo rey de Inglaterra.

La unión no fue afortunada. Él la acusaba de no poder engendrar un varón —sólo tuvieron a María I de Inglaterra— y el poder de seducción de Ana Bolena, una dama de compañía de la corte, terminó de manera turbulenta con el matrimonio y además con el catolicismo: Enrique VIII rompió con la imposibilidad de divorciarse de la manera más drástica, desvinculándose de Roma y convirtiéndose en cabeza de la Iglesia Anglicana.

La National Portrait Gallery de Londres reaviva el protagonismo de la reina española en la corte inglesa con la reunión de dos significativos retratos que podrían haber permanecido casi 500 años separados: uno de Enrique VIII que pertenece a la pinacoteca y otro de Catalina, recién descubierto en el Palacio de Lamberth. La esplendorosa pareja de cuadros se puede visitar de modo gratuito desde el 25 de enero al 1 de septiembre.

Un tocado que lo cambió todo

Durante una visita de investigación a Lamberth, que tradicionalmente ha sido la residencia oficial en Londres del Arzobispo de Canterbury, los especialistas del departamento de conservación y del comisariado de exposiciones del museo se fijaron en un retrato que colgaba de la pared de una de las estancias. La obra mostraba a una mujer y su ropa permitía fechar el lienzo entre 1520 y 1530. Se la había identificado como Catherine Parr, la última esposa de Enrique VIII, pero un estudio detallado de las facciones y de la vestimenta concluyó que en realidad se trataba de Catalina de Aragón.

El velo, descubrierto con rayos X, fue definitivo para identificar a CatalinaUn análisis técnico y una compleja restauración han permitido descubrir un fondo con dibujos que imitan a la seda de Damasco con un estilo similar al retrato del rey. La visión del cuadro en rayos X indica incluso la presencia de un velo en el tocado: el detalle —que en años posteriores se ocultó bajo una capa de pintura— fue definitivo para reconocer el rostro de la hija de los Reyes Católicos.

Desde un punto de vista artesanal, el retrato de la monarca tiene valores añadidos. Como sucede en el caso del retrato de Enrique VIII, el marco está construido alrededor del panel antes de que se pintara la obra, de tal manera que el conjunto formara una sola pieza.

Aunque no es posible comprobar que las dos obras fueron originalmente creadas para mostrarse en pareja, las fechas, los estilos y el tamaño de los retratos los unen y sugieren que pudieron mostrarse juntos por su relación y consonancia. Ahora, reunidos en la misma sala de la National Portrait Gallery inglesa, los retratos del matrimonio mal avenido se presentan como armónicos.