La venta de animales de Ana Belén
Ana Belén en el salon de su casa junto a sus animales. Gracias a ellos su familia puede llegar a fin de mes. JORGE PARÍS

Se llama Joaquín y cada mañana se levanta a las cuatro de la mañana para sacar adelante a su familia. Junto a su hermano y con una furgoneta, que les costó 375 euros en un desguace de Toledo, recorre los barrios de Madrid en busca de cartón y chatarra. "Apenas sacamos 800 euros al mes para los dos, pero es mejor eso que nada", asegura a sus 41 años.

Estos son los únicos ingresos que tienen la familia de Joaquín (400 euros al mes) para sobrevivir porque hace casi un año que dejaron de recibir el subsidio. Les da para pagar la luz, el agua, el seguro del camión, obligatorio para evitar tener problemas con la Policía, los gastos de sus dos pequeños (una niña y un niño de 4 y 6 años) y algo de comida. Han tenido que dejar de pagar el alquiler del piso donde viven y un crédito que pidieron, él y su hermano, para arreglar la furgoneta. Tampoco están dados de alta en la Seguridad Social. "Es imposible. Si pagamos los seguros no podemos comer".

Se puede buscar comida en la basura, pero la factura de la luz y otros gastos hay que pagarlos como sea aunque no tengas ingresos" Como ellos, 257.000 familias españolas sobreviven como pueden con cero euros al mes, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) relativos al tercer trimestre del año. En estos hogares ninguna persona percibe ingresos, es decir, ni tiene un trabajo, ni recibe una pensión (de jubilación o cualquier otro tipo), ni percibe un subsidio de desempleo. La cifra de familias en esta situación supone un incremento del 52,9% con respecto al mismo trimestre de 2011.

En algunos casos estos hogares tienen ahorros y pueden ir tirando de ellos durante un tiempo, pero muchas familias se ven obligadas a buscarse la vida como pueden, aunque eso conlleve infringir la ley en algunos casos. "Recogen cartones, chatarra, venden lo que pueden por la calle, otros optan por la mendicidad..., lo que sea para sacar un dinerillo. Se puede buscar comida en la basura, pero la factura de la luz y otros gastos hay que pagarlos como sea aunque no tengas ingresos", explicó a 20minutos.es Carolina Pineda, encargada del programa de alimentación para gente sin recurso de la parroquia de Santo Tomás de Villanueva de Alcalá de Henares (Madrid).

La venta de animales de Ana BelénMonos, loros, perros...

Ana Belén, una madrileña de 39 años, se ha visto obligada a convertir su afición por los animales en la principal vía de ingresos de su familia, un hogar de cinco miembros que dejará de cobrar esta semana los 400 euros de subsidio, el único ingreso que perciben. Cría monos, loros, perros, gatos, tortugas... y los vende por Internet, una actividad que no está permitida por la legislación española pero que ella incumple por necesidad.

"En realidad no vendo animales. Yo cobro por la jaula y la mascota la regalo", explica con picaresca.

La particular forma de ganarse la vida de Ana Belén le ha ocasionado más de un problema con sus vecinos, que no ven con buenos ojos que tenga tantos animales en casa. "Solo tengo cinco porque es lo que permite la ley. El resto están en la casa de campo de un amigo. Lo hago así para evitar que me denuncien".

Ana Belén en el salon de su casa junto a sus animales. Gracias a ellos su familia puede llegar a fin de mes.

Una furgoneta para todo

A sus 35 años, Jesús, se dedica a realizar portes con su furgoneta. También hace chapuzas y ofrece su vehículo para viajes largos por 0,45 a el km. "Hago lo que puedo. Hay meses que cobro y otros que no. Este mes aún no me han llamado de ningún sitio", cuenta desesperado. Vive con su novia y su familia. A ellos las cosas tampoco les van bien. No tienen trabajo y han agotado todas las prestaciones.

"Lo peor son los decomisos"

Marta y Aurora, dos madrileñas de unos 40 años, comparten desde hace años el lugar de trabajo. Se dedican a vender ajos y calcetines en los mercadillos. "Se saca poco dinero pero con eso podemos comer", cuenta una de ellas. Lo peor de todo, explican, es cuando la policía les requisa la mercancía por vender de forma ilegal. "Para nosotros es una ruina. Tardamos meses en recuperarnos", confiesan.