Dos tesis doctorales realizadas en el CSIC indagan en la influencia de contaminantes orgánicos en suelos gallegos

Una recomienda reducir el uso de herbicidas del grupo de triazinas y otra concluye que dosis consideradas contaminantes no son aplicables a Galicia
Tesis realizadas en el CSIC sobre suelos gallegos
Tesis realizadas en el CSIC sobre suelos gallegos
CSIC

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha dirigido dos tesis doctorales en el marco de las investigaciones que realiza desde hace más de tres décadas sobre los suelos de Galicia. Ambas, realizadas en el Instituto de Investigaciones Agrobiológicas, han sido defendidas recientemente en la Universidad de Santiago de Compostela (USC) con la calificación de sobresaliente 'cum laude'.

Se trata, por una parte, de 'Dinámica de la atrazina y efectos de su aplicación en suelos agrícolas de Galicia', realizada por Jorge Mahía Saavedra bajo la dirección de la investigadora científica del CSIC Montserrat Díaz Raviña y, por otra parte, de 'Modificación de las propiedades bioquímicas del suelo por la presencia de 2,4-diclorofenol y 2,4,5-triclorofenol', por Diana Bello Currás, bajo la dirección de la investigadora científica del CSIC Carmen Trasar Cepeda y de los catedráticos de la USC Fernando Gil Sotres y María del Carmen Leirós de la Peña.

En el Instituto de Investigaciones Agrobiológicas, según explica su directora, Carmen Trasar, se desarrolla investigación científica y técnica en el área agroforestal.

"En cuanto al suelo, desarrollamos la línea de investigación 'Manejo sostenible, conservación y recuperación de suelos de la zona templado-húmeda', a través de la que analizamos, entre otras cuestiones, el impacto que tienen para el suelo de Galicia los contaminantes orgánicos (herbicidas, insecticidas) e inorgánicos (metales pesados, fertilizantes químicos)", destaca.

Dinámica de la atrazina

En 2003, Jorge Mahía Saavedra (A Coruña, 1980) se incorporó con una beca predoctoral del CSIC al departamento de Bioquímica del Suelo del IIAG para realizar su tesis acerca de uno de los herbicidas del grupo de las triazinas más utilizados en la agricultura: la atrazina, cuyo uso se ha restringido en Europa desde el año 2004.

"Es persistente en el ambiente y tiene propiedades toxicológicas tanto para el ser humano como para los organismos del medio acuático, pero apenas hay estudios científicos acerca de su impacto en el suelo", señala Saavedra.

"Galicia, por sus condiciones climáticas y las propiedades de sus suelos, tiene un riesgo potencial alto de contaminación por este herbicida, por lo que era necesario estudiar su comportamiento en el suelo a dosis normales de aplicación en el campo, establecer su ruta de degradación y conocer los efectos de su aplicación sobre la comunidad microbiana a corto y a largo plazo", resalta.

La investigación se realizó tomando como objeto de estudio suelos agrícolas ácidos de Galicia con diferente contenido de carbono, textura e historial de aplicación del herbicida. Las muestras de suelo se recogieron en Salcedo (Pontevedra), Mabegondo y Sergude (A Coruña) y Castro de Rei (Lugo).

Los resultados señalan que la degradación de la atrazina tiene lugar a través de procesos químicos y biológicos, y que los suelos con un menor historial de aplicación y con un mayor contenido de materia orgánica y arcilla presentaron un mayor efecto residual de aplicación del herbicida a dosis normales de aplicación en el campo, por lo que tienen mayores riesgos de contaminación por el herbicida.

"A corto plazo (3 meses) hemos constatado que su aplicación puede tener importantes repercusiones en el ciclo del C y nutrientes de estos suelos ácidos. A largo plazo (8-40 años) hemos detectado un efecto residual muy significativo sobre la comunidad microbiana y, por consiguiente, sobre el funcionamiento y calidad del suelo", señala Jorge Mahía.

Los científicos del CSIC sugieren, ante estos resultados, reducir el uso de los herbicidas del grupo de triazinas en el medio edáfico gallego, seleccionar aquellos más eficaces para combatir las malas hierbas y con menor impacto ambiental y optimizar su uso en cuanto a dosis, modo y época de aplicación en función de las características del suelo.

Propiedades bioquímicas del suelo

En 2008, Diana Bello Currás (Carballo, 1980) se incorporó con una beca predoctoral del CSIC al departamento de Bioquímica del Suelo del IIAG para realizar su tesis acerca del efecto sobre el funcionamiento del suelo de dos compuestos seleccionados entre los contaminantes indicados en el Real Decreto 9/2005: el 2,4-diclorofenol y el 2,4,5-triclorofenol.

Se seleccionaron numerosos horizontes superficiales de suelos forestales, pratenses y de cultivo con diferente contenido en materia orgánica, pH y textura.

Los suelos, recogidos en localidades de las cuatro provincias, se contaminaron con diferentes dosis de los dos compuestos, investigando su efecto sobre el funcionamiento del suelo a través de la modificación de sus propiedades bioquímicas.

"Tras estos análisis podemos afirmar que las dosis de 2,4-diclorofenol y 2,4,5-triclorofenol consideradas potencialmente contaminantes para los suelos e incluidas en el Real Decreto no son aplicables a los suelos gallegos, puesto que para que estos experimenten un grado de deterioro considerable por el uso de dichos compuestos son necesarias dosis más altas que las contempladas en la legislación vigente", explica Diana Bello.

"Esta discrepancia tiene su explicación en que, para establecer los niveles de los diferentes compuestos que causan la contaminación de los suelos, no se tuvo en cuenta ni el efecto de dichos compuestos sobre el funcionamiento de los suelos ni sus características, sino que se establecieron en función de la cantidad del compuesto presente en el suelo", señala la autora de la tesis.

Las investigaciones realizadas han permitido, además, conocer que el contenido en materia orgánica y el pH son las propiedades de los suelos gallegos implicadas en su resistencia a ambos clorofenoles.

"Los ensayos de laboratorio han mostrado que la toxicidad de los dos compuestos es más intensa en suelos con un pH neutro o ligeramente alcalino que sobre suelos ácidos. También hemos apreciado que normalmente los suelos de cultivo, con menor contenido en materia orgánica, se ven más afectados que los forestales o los de prado", dice Diana Bello.

Además, en la tesis se realizaron pruebas en laboratorio con materiales orgánicos residuales (paja de trigo, cascarilla de pino, serrín) para establecer si el incremento en materia orgánica que supondría su adición al suelo podía minimizar o amortiguar el impacto de los dos clorofenoles sobre el suelo.

"El serrín es el material más efectivo, aunque su efectividad disminuye considerablemente a medida que pasa el tiempo. También hemos comprobado que sería necesaria una elevada cantidad de serrín, ya que para amortiguar de manera apreciable el deterioro del suelo causado por los dos fenoles se necesita un importante incremento de la materia orgánica del suelo", indica Bello, quien destaca que "la materia orgánica propia del suelo es más adecuada para atenuar el efecto negativo de los clorofenoles que la materia orgánica exógena, al menos en el caso del serrín".

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