Protesta desde la cúpula de San Pedro: "Nos estáis matando"
Vista del empresario italiano Marcello Di Finizio encaramado a la cúpula de la basílica de San Pedro del Vaticano junto a una pancarta contra el Gobierno de Mario Monti y la Unión Europea. En la pancarta se puede leer "Help. Basta Monti, basta Europa, basta multinacionales. ¿Desarrollo?. Nos estáis matando a todos. Esto es sólo carnicería social". Massimo Percossi / EFE

Un empresario italiano continúa encaramado a la cúpula de la basílica de San Pedro en el Vaticano tras pasar toda la noche y desde donde ha desplegado una pancarta contra el Gobierno de Mario Monti y la Unión Europea.

"Help. Basta Monti, basta Europa, basta multinacionales. ¿Desarrollo? Nos estáis matando a todos. Esto es sólo carnicería social" y otra serie de reivindicaciones y afirmaciones se leen en el cartel que Marcello Di Finizio desplegó el martes a las 17.00 horas (15.00 gmt) a través de una ventana de la cúpula, donde había subido como un turista mas.

Es dueño de un restaurante, "La Voz de la Luna", situado frente al mar y que fue destruido hace algunos años por un incendio

Los agentes de la Gendarmería vaticana acudieron inmediatamente al lugar para intentar convencer al empresario para que cesase su protesta, pero este, que está asegurado con un arnés para evitar caerse, anunció que continuará subido a la cúpula.

Di Finizio ya se había subido a la cúpula de San Pedro el 30 de julio pasado para protestar, pero en aquella ocasión permaneció solo cuatro horas.

El director de la sala de prensa vaticana, Federico Lombardi, informó de que Di Finizio es un empresario de Trieste (nordeste), que protesta contra las directiva Bolkestein de la UE, que regula la liberalización de los servicios y el patrimonio público.

Di Finizio es dueño de un restaurante, "La Voz de la Luna", situado frente al mar y que fue destruido hace algunos años por un incendio, y, tras lograr su reapertura, podría perderlo por la ley europea, ya que esos terrenos pueden ser subastados.

El pasado 16 de marzo, el empresario también estuvo tres días subido a una grúa del puerto de Trieste.