El público londinense da su aprobación, en directo, a las nuevas canciones de Muse

  • La banda presentó por primera vez en Londres los temas del álbum 'The 2nd Law', que ha llegado este lunes a las tiendas.
  • En su nuevo trabajo dan rienda a su vena más pop.
La banda Muse, durante su actuación en Londres.
La banda Muse, durante su actuación en Londres.
The RoundHouse 82

El domingo por la noche se cerró el iTunes festival, que durante todo septiembre ha ofrecido conciertos gratuitos en la mítica Roundhouse de Londres, retransmitidos en directo a través de la plataforma musical.

Muse eran los elegidos para clausurar la cita. Y no por casualidad, puesto que este lunes, 1 de octubre, salía a la venta The 2nd Law, su último y esperado disco. Todo Camden High Street, hasta llegar al recinto, estaba plagado de proyecciones y carteles con la portada del álbum y en el exterior la cola era larga.

Acostumbrados ya desde hace tiempo a llenar estadios y a realizar grandes despliegues audiovisuales, el trío de Devon debió conformarse en esa ocasión con algo más discreto: las pantallas dispuestas detrás de la banda, un piano blanco y el habitual traje de lentejuelas del cantante. Esa noche se trataba de concentrarse en la música y convencer a un público expectante, especialmente tras la filtración del nuevo disco en las últimas semanas, con sus excentricidades marca de la casa.

Desde la apertura con el primer tema del nuevo disco, Supremacy, la banda sonó arrolladora. Un cierto aroma a Led Zeppelin, con un riff pegadizo y una orquestación épica, sirvieron para ganarse al público desde el principio. No en vano el vocalista de la banda, Matthew Bellamy, citó explícitamente a Jimmy Page, y tras la siguiente canción, Map of the Problemathique, remató con el riff de Who made who, que recuerda poderosamente al de Heartbreaker de los Zeppelin.

También hubo oportunidad de homenajear a Jimi Hendrix. Puede que sus canciones sean cada vez más abiertamente pop, pero no pierden de vista sus orígenes rockeros.

La siguiente canción en sonar fue la ochentera Panic Station, con un bajo muy funky reminiscencias al Prince más sexy. Tras ella, llegó el turno de Resistance, reforzando el espectáculo con los visuales que ya usaron en su anterior gira: códigos corriendo por la pantalla, diagramas, representaciones helicoidales del ADN…, una imaginería que tiene mucho que ver con las obsesiones del líder de la banda con diversas 'teorías de la conspiración'.

Supermassive Black Hole dio paso a otra de las nuevas canciones, Animals. El público no se la sabía, pero escuchó con atención. En la pantalla las imágenes eran muy elocuentes: índices de bolsa, gráficos, y un hombre levantando la mirada con sorna.

Tras un explosivo final, Bellamy comentó jocoso: "Escuchad esta línea de bajo dubstep de allá por el 2003" (en clara referencia a uno de los más polémicos temas del nuevo disco,  The 2nd law:Unsustainable). Y pertenecía a Time is Running Out, que dio paso a otra de las nuevas, Save Me: una balada cantada en solitario por el bajista de la banda—.

También sono Madness, el single del nuevo CD. El ritmo lo marcó un bajo con sintetizador similar a la guitarra que ya usara Bellamy desde hace unos años. Y a pesar de los barrocos arreglos, que parecen homenajear a Queen (incluyendo un solo de guitarra muy de Brian May), la canción resultó muy fiel al disco y Matt llega a todos los registros.

La banda clava cada tema.  Si Bellamy impresiona por su registro vocal, el bajista Chris Wolstenholme no desmerece.

Fue Uprising la que caldeó bien el ambiente, con su épico coro cantado a una por el público. Bellamy hizo entonces una tímida invitación al público para que diera palmas. Lo suyo no es comunicarse con la audiencia, pero ni falta que hace: todo lo que tiene que decir lo dice con sus instrumentos, su apabullante control de la voz y, sobre todo, con su maestría a la guitarra. Lo mismo sucede con sus compañeros de banda: los instrumentos funcionan con precisión de relojería y, aparentemente, sin esfuerzo.

Follow me fue otro de los temas que se presentaba por primera vez al público londinense. En esta ocasión, se apreciaron el jugueteo con la electrónica y unos coros que recuerdan mucho a U2. Plug In Baby, su primer gran éxito a nivel internacional, anunció que la fiesta entraba en su recta final.

Wolstenholme volvió a tomar protagonismo con un largo solo de armónica que sirvió de preludio para el siguiente hit: Knights of Cydonia. El solo del final fue apoteósico. El público, que lo estaba pasando en grande, estaba entregado.

El grupo abandonó el escenario antes de los bises, que reclamó un público enfervorecido. Los temas elegidos no fueron otros que New Born, Starlight y, para acabar, la épica Survival, bien conocida puesto que la tocaron en la clausura de los Juegos Olímpicos de Londres. Su poderoso riff final sirvió para cerrar por todo lo alto un concierto redondo.

Es verdad que pueden parecer grandilocuentes y exagerados. Y lo son. Es verdad también que algunas de sus canciones suenan a muchas cosas conocidas, algunas sorprendentes. Ya el anterior disco de la banda fue de difícil digestión para muchos fans, y no cabe duda de que el nuevo disco no lo será menos. Pero con conciertos como el de anoche, Muse demuestran cuál es la razón de su éxito: son unos tremendos músicos, suenan antes que nada a sí mismos y, hoy por hoy, ya cuentan con una colección de canciones irreprochables que puede llenar más de hora y cuarto de concierto sin que de sensación de que haya sobrado un solo instante.

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