'Nakazora #1151'
Una de las fotos de Yamamoto incluídas en la exposición de Barcelona Masao Yamamoto

"Desde los terribles acontecimientos del pasado 11 de marzo, siento cada vez con más fuerza que formamos simplemente una muy pequeña parte de la naturaleza y, sin la arrogancia de pretender conservarla y protegerla, rezo para que se nos permita vivir en ella (...). Este es realmente el sentimiento, la sensibilidad que domina mi obra", dice el artista en una carta abierta sobre la crisis nuclear de Fukushima.

Las fotografías de Masao Yamamoto (1957) son testimonios de respeto por todas las criaturas que habitan la Tierra. Los estambres de un lirio, los matojos rebeldes que crecen en medio de un camino de grava y la quietud de dos conejos contemplándose de lejos en una pradera se convierten a través de la mirada del fotógrafo en lo que realmente son, temas universales de vital importancia.

La Galería Valid Foto BCN, en Barcelona, inaugura el sábado 28 la primera antología que repasa los 20 años de carrera del fotógrafo japonés.

Con cerca de 200 obras y una instalación fotográfica que apenas se ha expuesto al público, la muestra, en cartel hasta el 14 de junio, selecciona piezas de tres de las series más notables de Yamamoto. A box of Ku y Nakazora, dos colecciones de imágenes tempranas, reúnen hermosos haikus visuales de objetos sencillos; Kawa=Flow, un proyecto reciente, es una reflexión sobre el fluir de la vida hacia la muerte en un compendio de exquisitas fotos de la naturaleza.

Un estilo de vida egoista

En una emotiva carta abierta que acompaña a la exposición, el artista habla con dolor de la creciente avaricia de las clases política y económica de Japón y de la irresponsabilidad de un pueblo que permitió en su día la construcción de centrales nucleares en una zona de gran actividad sísmica como Fukushima.

Yamamoto urge a volver a sentir miedo y respeto a la naturaleza Tras agradecer al mundo la ayuda prestada a su país, Yamamoto suscribe las palabras del Premio Nobel de Literatura en 1994 Kenzaburo Oé y del especialista en política Yoshikazu Sakamoto, que hablan de la necesidad de cambiar la manera de vivir y el estilo de vida egoísta y engreído de los japoneses.

El fotógrafo urge a volver al sentimiento, tradicional de Japón, de miedo y respeto a la naturaleza, que no se contrapone al ser humano, sino que forma junto a él una mezcla inseparable. Con cada fotografía Yamamoto, además de belleza, transmite veneración.