'Art Must Be Beautiful, Artist Must Be Beautiful'
La 'performer' en uno de sus espectáculos La Fábrica Galería

La performer serbia Marina Abramović (Belgrado-Yugoslovia, 1946) invade Madrid en abril. Coincidiendo con la representación de la ópera Life and Death of Marina Abramović (Vida y muerte de Marina Abramović) en el Teatro Real de la capital, La Fábrica Galería anuncia una retrospectiva de vídeos y fotos sobre los más conocidos espectáculos de la polémica artista.

La expopsición, que se celebrará entre el 10 de abril y el 2 de junio, mostrará una selección de fotografías de obras clave en la carrera de la artista: Rhythm 4 (1974); Rhythm 10 (1975); Art Must Be Beautiful, Artist Must Be Beautiful (1975), y Relation in Time (1977). Se incluirán vídeos de esta última performance, así como de Breathing in/Breathing out with Ulay (1978).

La muestra coincidirá con la representación de la ópera en el Teatro Real (del 11 al 22 de junio), una obra en la que se hermanan el teatro, la música y la palabra para describir la biografía de la artista, representada por ella misma. El espectáculo reunirá sobre el escenario también al actor y escritor Willem Dafoe, el director de escena Bob Wilson y el cantante y compositor Antony Hegarty, de Antony and the Johnsons.

Explorar los límites del cuerpo

El cuerpo y la exploración de sus límites han sido al mismo tiempo sujeto y objeto de los trabajos de la artista serbia. Esta labor de investigación ha culminado en importantes exposiciones, la más reciente The Artist is Present celebrada en el MoMA de Nueva York en 2010.

En los inicios de su carrera Abramović trabajaba en solitario. Tras un breve contacto con las instalaciones sonoras, comenzó a realizar sus primeras performances: Rhythm 4, Rhythm 5 (ambas de 1974) y Rhythm 10 (1975), que estuvieron salpicadas por el escándalo. Siguiendo la idea -común a todos los performers- de sentir el mundo a través de la experiencia personal del cuerpo, la artista trató de indagar en los límites de la resistencia moral y física, reflexionando sobre los patrones de comportamiento de la mente y el organismo. Su idea era establecer un diálogo energético con los espectadores.

La relación de pareja, al desnudo

Desde 1975 y hasta 1988, Abramović comenzó a trabajar con Ulay. Pocas veces en la historia del arte una relación afectiva entre dos artistas ha dado tantos frutos a nivel creativo. Su complicidad y atracción, así como su excelente sintonía y entendimiento, les hizo crear un núcleo de trabajo centrado en su relación como pareja. En Relation Work (1976), Relation in Time (1977) o Interruption in Space (1977), Abramović y Ulay reflexionaban sobre las condiciones duales en las que crecía su relación: hombre-mujer, soledad-compañía, deseos-prohibiciones.

En Rhythm 10 (1975), exploró elementos del ritual y el gesto. Utilizando veinte cuchillos y dos grabadoras, la artista juega a la ruleta rusa. Mediante golpes rítmicos de cuchillo entre los dedos de su mano, cada vez que se cortaba tomaba un cuchillo nuevo y grababa la operación. Después de cortarse veinte veces, reprodujo la cinta, escuchó los sonidos y trató de repetir los mismos movimientos, intentando repetir los errores, uniendo de esta forma el pasado y el presente.

Puedes empujar a tu cuerpo a hacer cosas que  jamás harías Con este trabajo, Abramović se propuso explorar las limitaciones físicas y mentales del cuerpo -el dolor y los sonidos de las puñaladas, el doble sonido de la historia y la repetición- y comenzó a considerar el estado de conciencia del performer. "Una vez que entras en el estado de performance puedes empujar a tu cuerpo a hacer cosas que en condiciones normales jamás harías".

Art must be Beautiful, Artist must be Beautiful y la serie Freeing, no tratan sobre el dolor físico, sino sobre el estado mental al que se puede llegar a través del dolor. En la grabación de la performance se puede ver a Abramović peinando su larga cabellera agresivamente. Con un cepillo en una mano y un peine en la otra, trabaja en su cara y pelo, mientras repite la frase "el arte debe ser bello, el artista debe ser bello". Su voz delata que está sintiendo dolor, y su cara también hace que sea muy claro que ella se está haciendo daño.

De acuerdo con Abramović, el propósito de su dolor auto-infligido es liberar el cuerpo y el alma de las restricciones impuestas por la cultura occidental y del miedo al dolor físico y la muerte. Desde su perspectiva, la performance se puede utilizar para desafiar y transgredir los límites físicos y mentales.