En la tienda registrada se incautaron más de 2.000 discos que no tenían número de referencia, para que no pudiesen localizar el lugar de donde procedían.

Las investigaciones determinaron que la mayoría procedía de Londres y que se entregaban en persona, sin factura y se cobraban en metálico.

La empresa disponía de una web que recibió 1.500 peticiones este año, y diez millones desde 2002.

Por una denuncia de la SGAE

Las investigaciones de la policía comenzaron a raíz de una denuncia de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) sobre la empresa.

La SGAE indicó que esta compañía estaba vendiendo discos de vinilo piratas con canciones versionadas sin la autorización de los propietarios de los derechos de autor.