La Policía británica desplegó este lunes por la noche un tercio más de agentes ante las algaradas violentas que se han propagado a varios barrios de Londres, donde jóvenes prendieron fuego a edificios y vehículos por tercer día consecutivo. Además, la Policía de Birmingham (norte de Inglaterra) confirmó que varias propiedades y comercios había sufrido ataques y robos en diferentes zonas de la ciudad y varias personas fueron detenidas. En Liverpool (noroeste de Inglaterra) y Bristol (suroeste) personas por identificar han prendido fuego a varios vehículos. Además, se han producido otros daños materiales, como saqueos.

Es pura delincuencia La gravedad de situación y la duras críticas al Gobierno hizo que el primer ministro británico, David Cameron, regresara anticipadamente de sus vacaciones en Italia. Por su parte, la ministra británica de Interior, Theresa May, que calificó de "pura delincuencia" estos altercados.

Hasta el momento, "más de 500 personas" han sido detenidas en la capital y se han presentado cargos contra 69, según los últimos datos aportados por Scotland Yard.

En una entrevista a la BBC, May ha asegurado este martes que los disturbios registrados en Londres y varias ciudades del país son "completamente inaceptables" y representan "las peores escenas de violencia en muchos años".

La ministra ha descartado, sin embargo, desplegar al Ejército para poner fin a los disturbios y ha destacado la actuación de la Policía. El comisario en funciones de Scotland Yard, Tim Godwin, hizo un llamamiento a los londinenses para  que identifiquen a los responsables y éstos puedan ser detenidos. Además pidió a los padres que tengan controlados a sus hijos.

Los actos vandálicos, que no parecen tener una motivación evidente, se extendieron a los barrios Lewisham, Peckam, Hackney y Croydon, en el sur y este de Londres, donde se registraron enfrentamientos entre grupos de jóvenes y la Policía, además de destrozos de comercios e incendios de viviendas y vehículos.

En el barrio de Croydon, en el sur de Londres, varios edificios fueron incendiados y en Hackney (este de Londres), una de las zonas más conflictivas de la capital británica, se vivieron enfrentamientos entre un grupo de jóvenes y la Policía. Los disturbios se desencadenaron después de que Scotland Yard efectuara algunos registros en la calle, lo que dio lugar a que momentos después un grupo de encapuchados se enfrentaran a los agentes arrojándoles piedras y botellas.

Muchas tiendas decidieron cerrar sus puertas para evitar los saqueos Las imágenes aéreas de la calle Mare, una de las arterias principales de este barrio de Londres, con una de las tasas de criminalidad más altas del Reino Unido, mostraban cómo los manifestantes utilizaban palos para romper escaparates tiendas y las ventanas de algunos autobuses. Frente a ellos una línea de policías antidisturbios les hacía frente mientras sobre la zona sobrevolaban tres helicópteros de las fuerzas de seguridad.

Lewisham y Peckham

En la zona de Lewisham, grupos de jóvenes prendieron fuego a dos coches y contenedores, mientras las calles adyacentes fueron cortadas por la Policía. En el colindante barrio de Peckham, también en el sureste de Londres, además de un autobús, los alborotadores han quemado un edificio de viviendas.

En previsión de una nueva jornada de disturbios callejeros, muchas tiendas decidieron cerrar sus puertas, entre ellas en los barrios de Hackney y Brixton, bien porque lo ha recomendado la Policía o por temor a los saqueos.

En rueda de prensa tras reunirse con los mandos policiales, la ministra británica de Interior, Theresa May, que tuvo que regresar también de sus vacaciones para hacer frente a la grave situación, insistió que los causantes de estos disturbios son simplemente "delincuentes" y prometió que serán llevados ante la justicia. El alcalde de Londres, el conservador Boris Johnson, también ha interrumpido su descanso estival ante la gravedad de la situación.