La cúpula de la división española del conocido grupo hacktivista Anonymous ha sido desarticulado, según ha informado la Policía a través de su cuenta oficial de Twitter: "La Policía desarticula la cúpula de Anonymous en España. El 18 de mayo atacaron la Junta Electoral Central".

Han sido detenidos sus tres máximos responsables en nuestro país, uno de los cuales, un marino mercante de 31 años, albergaba en su domicilio en Gijón un servidor desde el que se coordinaron y ejecutaron ataques informáticos a páginas web gubernamentales, financieras o empresariales de todo el mundo, según ha explicado la Policía en un comunicado. Los arrestos han tenido lugar en Barcelona, Alicante y Almería.

Uno de los detenidos albergaba en su domicilio un servidor desde el que coordinaban y lanzaban ataques

Los tres detenidos son expertos en informática y telecomunicaciones -seguridad lógica, vulnerabilidades e intrusiones- y para evitar ser descubiertos cifraban sus comunicaciones y, en ocasiones, se conectaban a Internet vulnerando la seguridad de redes Wi-Fi ajenas. De hecho, dos de ellos ni siquiera disponían de conexión propia a Internet.

En los registros practicados se ha intervenido un gran número de programas informáticos diseñados con el objetivo de crear malware capaz de infectar ordenadores de terceros.

Desde la citada vivienda de Gijón se atacaron los sitios webs de la tienda Playstation, BBVA, Bankia, ENEL y de los gobiernos de Egipto, Argelia, Libia, Irán, Chile, Colombia y Nueva Zelanda. El pasado 18 de mayo los detenidos lanzaron una ofensiva contra la página de la Junta Electoral Central y posteriormente también contra las webs de los Mossos d’Esquadra y de la UGT.

La organización de hackers se estructura en células independientes que, en el momento acordado, lanzan ataques de denegación de servicio (DDoS) para colapsar servidores web, en ocasiones a través de ordenadores "zombies" infectados en todo el mundo.

Esta investigación supone la primera operación policial en España contra Anonymous y cuenta con precedentes similares únicamente en EE UU y Reino Unido, debido a las complejas medidas de seguridad que toman sus miembros para salvaguardar su anonimato

Entre los objetivos de Anonymous revelados por la las fuerzas policiales se encuentran las páginas web de la Policía, de Endesa, de RTVE y de Intereconomía, entre otras.

Es posible que surjan nuevos organizadores

Según ha explicado la Policía en rueda de prensa, "hablamos de cúpula porque son los administradores del chat alojado en el servidor desmantelado en Gijón. Anonymous va a seguir, simplemente hemos desmantelado la cúpula que llevaba el servidor de España. Hay más chats de Anonymous. No hay que descartar que surjan otros chats y otros administradores y que se produzcan nuevos ataques". "No hablamos de jerarquía sino de funcionalidad", han añadido.

No hay que descartar que surjan otros chats y otros administradores y que se produzcan nuevos ataques

Para la Policía, los ciberataques realizados por Anonymous no son gamberradas sino verdaderos delitos cometidos por personas adultas y no por chavales. Anonymous consiste en un entramado con células en todo el mundo y formado tanto por personas que están de acuerdo con los propósitos del grupo como por otras más cualificadas, como los tres detenidos, que tienen capacidad para tomar decisiones y dirigir ataques.

La Policía ha señalado que la OTAN considera a Anonymous una verdadera amenaza internacional de primer nivel junto a otros grupos como Al Qaeda.

En cuanto a la operación, se ha detallado que la entrada y el registro en la vivienda de Gijón se realizó en la víspera de la pasada jornada electoral, justo cuando el grupo se disponía a atacar las páginas web de los grandes partidos políticos.

El delito cometido, según ha especificado la Policía, es "interrupción del funcionamiento de servicios informáticos". Además, se les imputará el delito de asociación ilícita y, en caso de que se descubra que los detenidos se han apoderado de datos, se les podría imputar un delito de descubrimiento y revelación de secretos. Les podrían caer entre uno y tres años de prisión.