El 'efecto Streisand' en el 15-M o cómo conseguir más respaldo si se prohíben las movilizaciones

  • Los sociólogos valoran el 'efecto llamada' que podría producirse si la Junta Electoral Central prohíbe las concentraciones del movimiento 15-M.
  • Los expertos se cuestionan la procedencia de vetar estas concentraciones de cara a la jornada electoral.
Los manifestantes reunidos en la Puerta del Sol, durante una de sus asambleas.
Los manifestantes reunidos en la Puerta del Sol, durante una de sus asambleas.
Andrea Comas / REUTERS

"Se ha generado el efecto Streisand. Se ha intentado frenar algo y se ha conseguido el efecto contrario", decía a 20minutos.es Pablo Gallego, portavoz de Democracia Real Ya, después del desalojo policial de los acampados en Sol, durante la madrugada del martes. Gallego pronunció estas palabras días antes de que la Junta Electoral de varias provincias españolas, entre ellas las de Madrid, Sevilla y Granada, prohibieran las concentraciones por considerar que podrían influir en el voto de las elecciones del domingo.

¿Pero en qué consiste el efecto Streisand? En realidad podría resumirse en una especie de 'un efecto llamada'. Algo se prohíbe y acaba teniendo más repercusión y visibilidad que la que originariamente habría tenido sin la prohibición. En un principio este término se asocia exclusivamente a Internet, por su papel de amplificador de cualquier fenómeno y por su capacidad de propagar en minutos cualquier material en riesgo de ser prohibido y retirado del mercado, aunque su uso se está generalizando y extendido a cualquier ámbito. Su nombre procede de la cantante y actriz Barbra Streisand, que en 2003 denunció al fotógrafo Kenneth Adelman y a la revista pictopia.com por haber publicado para un reportaje sobre la costa californiana unas fotos aéreas en las que aperecía su vivienda, según se explica en Wikipedia. La imagen, que podía haber pasado inadvertida dentro del reportaje, acabó convirtiéndose en una de las fotos más populares de Internet porque todo el mundo quería ver qué era aquello tan interesante que se quería censurar.

El efecto Streisand en el movimiento 15-M

A la espera de que la Junta Electoral Central decida sobre la posible prohibición de las concentraciones del movimiento 15-M en distintas ciudades españolas, cabe preguntarse si, allí donde ya se han prohibido, como en Madrid, se ha producido el efecto Streisand y las manifestaciones han convocado a mayor número de gente. Los convocantes de Madrid creen que la gente "actúa por convicción y no porque lo prohíba ninguna Junta" y adelantan que "independientemente de lo que decida la Junta" ellos seguirán adelante "con sus reivindicaciones y su acampada", según informa Marta Bac.

Sin embargo, gente como Delia, una treinteañera que trabaja en el mundo de la comunicación, sí se acercó a Sol en cuanto supo que se había prohibido la concentración. "Me cogió un cabreo tremendo y me fuí para allá después de currar, y no pensaba ir ¿eh?", explica.  ¿Es su caso representativo de lo que puede pasar si se prohiben las concentraciones?

Para el sociólogo Ángel Gordo, director del Grupo de investigación complutense sobre cibercultura y movimientos sociales, "este movimiento del 15-M es independiente y está por encima de la prohibición. Su reinvindicación va más allá de la política" y explica que por esa misma razón estas manifestaciones "no están en contradicción con la jornada de reflexión". "Se trata de un acto civil, no se hace campaña por ningún partido, no se basan en ninguna política parlamentaria, por eso son legítimas", defiende Gordo. Para este sociólogo es importante destacar que se trata de "un movimiento que no es meramente juvenil, es un malestar colectivo que va más allá, es mucho más profundo y no es algo improvisado".

El sociólogo e investigador Juan Díaz Nicolás, ve "difícil" pronunciarse sobre qué pasará y se cuestiona la conveniencia o no de prohibir las manifestaciones:  "La mayoría de la gente está ahí de buena fe, va a defender sus derechos. Se trata de un grupo muy heterogéneo,  que cuentan con una base real: la total situación de desesperación de la juventud. Luego habrá quien intente beneficiarse de la situación y arrimar el ascua a su sardina, pero el tiempo lo dirá. Si el movimiento muere el día de las elecciones se sabrá que era algo estacional, unido a las elecciones del día 22 y del que alguien quería beneficiarse,  si continúa se sabrá que estaba al margen, pero ahora ni sé ni puedo decir a quién beneficia y a quién perjudica, porque incluso la publicación de las encuestas puede influir". El profesor advierte además de un riesgo: "errar en el destinatario de las protestas, lo que llamamos una agresión desplazada dentro de la hipótesis de frustración-agresión. Alguien me hace algo y lo pago con el perro".

Para el profesor de sociología de la Universidad Carlos III de Madrid Roberto Barbeito, "la prohibición genera efectos variados según el lugar y el momento y tiene efectos imprevisibles", aunque cree que en este caso concreto "sería contraproducente y animaría a muchos que todavía no se habían decidido", además, explica, "existe la necesidad de que los jóvenes se expresen y ahora no tienen nada que perder, les compensa más salir que quedarse en casa. Si se produce un cálculo del coste, se ve que el beneficio es mayor. Hay 5 millones de parados, cuatro de cada diez jóvenes no tienen trabajo, las noticias sobre el futuro son inquietantes, expresarse se ha convertido en una necesidad". "La prohibición sería una torpeza", continúa,"la jornada de reflexión afecta a los partidos que concurren a las elecciones; pero en estas manifestaciones no se está pidiendo el voto para nadie, no es el caso, y, además, existen precedentes de manifestaciones de carácter general y no partidista antes de las elecciones, como las que se produjeron tras los atentados del 11-M".

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