Marruecos y España
José Luis Rodríguez Zapatero, en una entrevista con el rey de Marruecos, Mohamed VI. Sergio Barrenechea / EFE

Los seis ministros de Marruecos del área económica comienzan este jueves una visita de dos días a Madrid para reforzar la relación entre ambos países y atraer inversiones de empresas españolas en materias como la energía, el transporte, las infraestructuras y el turismo.

La visita pretende además dar a conocer las reformas económicas emprendidas en Marruecos en los últimos años en el actual contexto de revueltas que recorre el norte de África y Oriente Próximo en demanda de más derechos y democracia.

El Gobierno español considera la visita de "máxima importancia" El Rey recibirá a los seis ministros en el Palacio de la Zarzuela debido al interés del Gobierno en dar a la visita la "máxima importancia", según fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores.

También se reunirán este jueves con la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía, Elena Salgado, y con los titulares de Industria, Miguel Sebastián, y de Exteriores, Trinidad Jiménez.

Un encuentro con empresarios españoles, organizado por la CEOE, abrirá la agenda a las 16:30 horas.

La delegación está encabezada por el ministro de Economía y Finanzas, Salahedín Mezuar, y el ministro delegado del primer ministro encargado de Asuntos Económicos y Generales, Nizar Baraka.

Los seis ministros se encontrarán con empresarios españoles Los otros ministros son los de Turismo y Artesanía, Yaser Znagui; Industria y Comercio, Ahmed Reda Chami; Transportes, Karim Ghellab, y la de Energía, Minas, Agua y Medio Ambiente, Amina Benjadra. También forman parte del grupo el secretario general de Exteriores, Yusef Amrani, y el presidente de la patronal marroquí, Mohamed Horani.

Solo economía

Al tener la visita un componente principalmente económico, las cuestiones políticas o el contencioso del Sáhara Occidental quedarán relegadas, según las fuentes.

Marruecos ha sido también escenario de protestas desde el pasado mes de febrero que, a diferencia de otros países como Egipto, Túnez o Libia, se han desarrollado de forma pacífica.