Central de Fukushima
Vista aérea de las unidades dañadas de la central nuclear de Fukushima Daiichi, operada por Tokyo Electric Power (TEPCO). ARCHIVO

El gobernador de Fukushima, Yuhei Sato, se reunió este viernes con el presidente de TEPCO, Masataka Shimizu, y le comunicó que no permitirá que la maltrecha central de Fukushima Daiichi vuelva a funcionar, informó la agencia local Kyodo.

El gobernador y el presidente de TEPCO se reunieron por primera vezFue la primera reunión entre ambos desde que comenzó la crisis nuclear, después de que en las últimas semanas Sato rechazara dos veces encontrarse con el presidente de Tokyo Power Electric Company (TEPCO), que opera la central afectada por el tsunami del pasado 11 de marzo.

A finales de marzo la compañía informó que desmantelaría cuatro de los seis reactores de la planta, sin especificar cuáles eran sus planes para los otros dos restantes.

En la reunión de este viernes, Sato exigió también que la eléctrica compense económicamente no solo a granjeros y pescadores afectados por la radiactividad emitida por la planta, sino también a las fábricas y empresas del sector turístico.

Además, pidió a Shimizu que mejore las condiciones de trabajo de los técnicos que intentan estabilizar los reactores dañados.

La empresa pide perdón

El responsable de TEPCO pidió perdón por la situación de emergencia y los problemas creados a los habitantes de Fukushima y prometió que la empresa estabilizará los reactores lo antes posible para que los evacuados puedan regresar a sus casas.

En la planta los trabajadores inyectan agua de manera continua en las vasijas de los reactores 1, 2 y 3 para intentar enfriarlas, utilizando bombas alimentadas por generadores eléctricos situados fuera de la central.

También se está inyectando nitrógeno en la vasija de contención del reactor 1 para reducir la posibilidad de una explosión por combustión de hidrógeno en su interior.

El pasado domingo TEPCO presentó su "hoja de ruta" para estabilizar a central, que prevé devolver una refrigeración estable a los reactores en tres meses y llevarlos a "parada fría" en un plazo de entre seis y nueve meses.