Protesta contra la suspensión de trenes
Inmigrantes y activistas italianos participan en una protesta en Ventimiglia (Italia) para protestar contra la decisión de Francia de suspender temporalmente la entrada en su territorio de trenes provenientes de Italia. Luca Zenna / EFE

Francia reanudó este domingo el servicio de trenes entre la localidad italiana de Ventimiglia y la francesa de Menton después de que hubiera sido suspendido también este domingo durante varias horas para evitar la entrada de inmigrantes tunecinos, confirmaron fuentes del Ministerio galo del Interior.

Las mismas fuentes indicaron que el servicio entre ambas localidades fronterizas había sido suspendido "a primera hora de la tarde" y reanudado "a última hora de la tarde".

Las autoridades decidieron retener un tren ante las sospechas de que en el mismo viajaban inmigrantes tunecinos, desplazados tras las revueltas en ese país, a los que Italia había concedido permisos temporales para viajar a los países del área Schengen de libre circulación.

La decisión provocó protestas en la zona de Menton, lo que obligó a las autoridades galas a suspender temporalmente el servicio de trenes para evitar incidentes, agregaron desde el Ministerio del Interior. Los manifestantes eran unas 300 personas que provenían del norte de Italia y Venecia y que no contaban con permiso para la protesta.

La concesión de permisos es una de las medidas de Italia tras la ola migratoria norteafricana por las revueltas

Tras conocerse las medidas adoptadas por las autoridades galas, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia informó en una nota de que el titular de este departamento, Franco Frattini, ha dado instrucciones para presentar una protesta formal de parte del Ejecutivo italiano.

Asimismo, el Ministerio señaló que se han pedido explicaciones por las medidas adoptadas por Francia, que son consideradas por las autoridades italianas como "ilegítimas" y "en clara violación con los principios europeos".

La concesión de permisos de residencia temporales a los tunecinos, para que puedan viajar a los países del área Schengen de libre circulación de ciudadanos, es una de las medidas adoptadas por Italia para hacer frente a la ola migratoria recibida desde el norte de África desde que se iniciaron las revueltas en la zona a principios de este año.

Un fenómeno que se cifra en cerca de 30 000 personas que tras llegar, en su mayoría, a la isla italiana de Lampedusa, muy cerca de las costas de África, han sido redistribuidas por las diferentes regiones de Italia.

El Gobierno italiano decidió conceder permisos temporales de residencia a aquellos inmigrantes tunecinos, considerados inmigrantes económicos, que llegaron antes del 5 de abril, mientras que los que llegaron después de esa fecha podrán ser repatriados en base a un acuerdo firmado con las autoridades tunecinas.

Protestas de Francia y Alemania

La concesión de permisos de residencia temporales a los inmigrantes para que pudieran circular libremente por el área Schengen suscitó las protestas de algunos países europeos como Francia y Alemania.

Desde París se aseguró que no era suficiente con tener el permiso expedido por las autoridades italianas para poder circular por el área Schengen, sino que los inmigrantes debían cumplir con otros requisitos como tener un pasaporte y contar con recursos económicos propios, entre otros.

Así, las autoridades francesas explicaron que iban a "devolver" a Italia a los inmigrantes tunecinos que no respetaran las reglas de la convención del espacio Schengen sin fronteras.

Mientras, en Ventimiglia se ha registrado la protesta de varios centenares de manifestantes y de inmigrantes tunecinos llegados desde Génova que reclaman el derecho de libre circulación.

Por otro lado, el ministro italiano de Interior, Roberto Maroni, reiteró en una entrevista con el canal de televisión por cable SkyTg24 que "la libre circulación" es posible para todos aquellos que cuentan con un permiso temporal.

"No hay que exagerar las consecuencias"

Sobre las consecuencias migratorias de las revueltas en el mundo árabe ha hablado el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, quien admitió que los flujos de inmigración se verán afectados, pero subrayó que no hay que "exagerar" las consecuencias.

"Por supuesto hay un peligro migratorio, pero no hay que exagerarlo", señaló.

Van Rompuy agregó que ni Francia ni Italia han cometido ninguna ilegalidad con relación a los tratados europeos "hasta el momento" pero matizó que hay un "peligro de no respetar el espíritu de Schengen sobre la libre circulación de personas".