Aníbal Cavaco Silva
El presidente de la República de Portugal, Aníbal Cavaco Silva. Rafael Marchante / REUTERS

El jefe de Estado portugués, el conservador Aníbal Cavaco Silva, anunció este jueves que acepta la renuncia presentada el 23 de marzo por el primer ministro, el socialista José Sócrates, y convoca elecciones anticipadas para el 5 de junio.

Los problemas nacionales son extremadamente graves La decisión del presidente luso se produce a raíz de una crisis política que ha incrementado la presión de los mercados sobre la deuda soberana lusa y tiene al país al borde de un rescate financiero.

Cavaco aclaró que, tras la disolución de la Asamblea Legislativa, el Gobierno de Sócrates continua en funciones y con las atribuciones suficientes para tomar las decisiones financieras que exija el país, en alusión a la petición del rescate, que el Ejecutivo se ha mostrado opuesto a tramitar. El presidente luso pintó un negro panorama de la situación económica, política y social del país y pidió a todos los partidos que ayuden a lograr, tras las elecciones, un ambiente político que permita superar los problemas nacionales "extremadamente graves".

Las formaciones políticas lusas preparaban ya la campaña electoral convencidas del inevitable adelanto de los comicios, que se confirmó horas después de que el Gobierno dimisionario reconociera un aumento de 3.000 millones de pérdidas en el sector público que eleva el déficit del pasado año desde el 7,3 al 8,6%.

Cavaco explicó que se ha decantado por convocar elecciones anticipadas en dos años y medio en consonancia con la opinión expresada por todos los partidos y con la recomendación unánime del Consejo de Estado, un organismo asesor en el que participan Sócrates y otras 18 personalidades políticas lusas.

Rescate

Tras las palabras de Cavaco Silva, el ministro portugués de Finanzas, Fernando Texeira dos Santos, insistió en que su dimisionario Gobierno socialista no está capacitado para pedir el rescate del país y que, si es necesario, debe hacerlo el propio jefe de Estado. Teixeira declaró a la televisión lusa que el Gobierno "no está en las mejores condiciones" para asumir compromisos y carece de "legitimidad" para pedir ayuda  y comprometer cualquier meta o dar garantías a los acreedores.