Muchos chicos a la hora de tener una relación sexual no pueden controlar la eyaculación. En muchas ocasiones viene además antes de lo previsto, pudiendo llegar a ser insatisfecho el sexo. El problema se agrava cuando ni siquiera el pene es introducido en la vagina o el ano y la eyaculación llega por la estimulación de determinados órganos sexuales e incluso por la vista. 

A los hombres que les ocurre esto les supone un gran problema. La idea de que las mujeres pensamos que los chicos sólo disfrutan si eyaculan ronda sin cesar equívocamente por sus cabezas. 

Coito constante

Sí que es cierto que para ellos es importante no sólo eyacular, sino mantener la erección del pene para que el coito se mantenga constante y sin venirse abajo. Son varias las técnicas para poder solventar estos problemas, aunque la mayoría de los hombres prefiere recurrir a la automedicación que a la visita a un especialista que les soluciones estos problemas.  

Hoy os quiero echar una mano (en el buen sentido de la palabra) y daros unos consejos de cómo prevenir una eyaculación precoz sin necesidad de tener que  acudir al maravilloso mundo de la medicina. Para ello os voy a presentar al Doctor Arnold Kegel. Un buen día, allá por los años 40, este médico desarrolló una serie de técnicas como método que controlara la incontinencia urinaria pero... había otros fluidos que a través de estas técnicas también se podían controlar.

Autocontrol

El cuerpo es un engranaje en el que todo va conectado. Por eso, para que una cosa funcione, debe controlarse otra. Es aquí donde entran en juego los músculos pubocoxígeos (si aprietas el culete los encontrarás fácilmente y además da gustito). 

A través de sucesivas contracciones (unas 10 durante 5 segundos) de estos músculos, podremos controlar poco a poco la eyaculación. Se recomienda realizar el ejercicio durante un periodo e ir aumentando tiempo y repeticiones. Roma no se conquistó en dos días. 

El ejercicio lo podemos hacer al orinar o cuando nos apetezca un trabajo manual (masturbación pura y dura). En el momento de eyacular debemos contraer dichos músculos reteniendo el ‘vertido’ y poco a poco volver a empezar. ¡Intentadlo! ¡Es fácil! Además, esta práctica resulta placentera y los resultados a la larga más que buenos.