Por alguna razón casi inexplicable, el ser humano tiene comportamientos absolutamente arbitrarios con la tecnología que es incapaz de contener: a veces le da por gritarle a una pantalla para avisar al protagonista de que el malo está cerca o pedirle amablemente a un jugador de su equipo que dispare, abre el frigorífico y lo cierra muy lento para saber cuándo se apaga la luz interior o mira su reloj, alza la mirada y tiene que volver a mirarlo porque no ha visto la hora.

Ahora bien, hay un comportamiento extremadamente extraño que se hace con una mezcla de seguridad y decisión: pegarle una patadita a la rueda del coche para comprobar la presión.

La memez, que toma su cénit justo en estos días, antes de las vacaciones estivales, ha hecho que la DGT tome cartas en el asunto e inste a los conductores a usar menos intuición y más la revisión.

En una serie de divertidos vídeos, titulados Creencias absurdas, la Dirección General de Tráfico aboga por mantener una rutina de revisión del vehículo en favor de la seguridad vial y mayor prevención de riesgos, sustos o posibles accidentes.

La DGT lanza, además, una serie de consejos de muy sencilla aplicación para mantener el vehículo listo para cualquier desplazamiento.

Entre ellos, está chequear la presión según recomiende el fabricante y siempre en frío, así como usar una moneda de 1 euro para saber si la rueda está desgastada (se introduce en el dibujo y si sobresale la banda exterior, hay que cambiarla). Por otra parte, si el desgaste no es uniforme querrá decir que existe una avería o que está mal inflada.

También es preciso llevar a punto la rueda de respuesto y, en caso de utilizarla, circular a menor velocidad, comprobar los flancos y laterales del neumático para que no presenten deformaciones o cortes y aprovechan para recordar que el tapón rueda es tan importante como la rueda misma.