Cuantas veces habremos escuchado eso de que ''por detrás ni el pelo de una gamba'' sin embargo no hay cosa que le ponga más a un macho que el sexo anal. Seguro que muchas de las chicas que están leyendo esto han pasado por la siguiente situación.

Imaginaos: chico y chica en la cama en pleno apogeo sexual y haciendo la postura del misionero (o el perrito de toda la vida):

Chico: Se ha salido, espera!!!

Chica: Auh!!! (Gritito sordo)

Chico: Perdón, me confundí de agujero...

¡Falso! ¿Confusión de agujero? ¿Qué es esto un cuerpo humano o un colador? No, el chico no se confunde, sólo espera la situación propicia para poder adentrarse en un orificio más apretadito y con el que recibe más gusto (él), ya que para nosotras la práctica del sexo anal pongamos ''a pene jarro'' nos puede dañar bastante la zona pero ese es un tema del que ya hablaremos más adelante.

Dicen que cuando un hombre prueba el sexo anal la sensación que recorre su cuerpo y el orgasmo es mucho mayor que con cualquier otra práctica sexual. A diferencia de la mujer, los chicos tienen su punto P (la equivalencia al punto G en las féminas) en la próstata, un órgano que se encuentra debajo la vejiga y delante del recto. Cuando esta zona se estimula por la penetración, el placer que recibe es inmejorable hasta tal punto que el que lo prueba quiere repetir.

¿Por qué entonces muchos hombres no están dispuestos a recibir tal placer? Está bien claro, por la idea de que traspasar esa puerta trasera hace que de repente te conviertas en homosexual, idea disparatada y absurda pero de gran calado en nuestra sociedad.

Yo hoy quiero ayudar a todos estos hombres a conseguir el mejor orgasmo de su vida (anal) y sin necesidad de introducir nada por el agujero oscuro.

Tomad nota:

Existe una forma externa de estimular el Punto Prostático: masajea ejerciendo pequeñas presiones en la zona del perineo, es decir, la que se encuentra entre los testículos y el ano. No lo hagas muy fuerte ya que la gran red de terminaciones nerviosas hace que esta presión te pueda molestar. Cuando encuentres tu punto de placer déjate llevar hasta tu momento de gloria.

Si quieres saber la manera de hacerlo de una forma más interna y por tanto más intensa, deberás esperar hasta el siguiente artículo... De momento, vas practicando con la estimulación externa y seguro que volverás... ¡Para pedirme más!