A todos, en algún momento, se nos ha bajado la libido. He querido englobar por grupos las principales las causas por las que se nos quitan las ganas de sexo. Seguro que, a pesar de sentiros identificados con algunas de ellas, os echáis unas risas leyendo lo que un día os pasó. ¡Ya sabes! El sexo hay que tratarlo como es, algo natural.

Descontrol corporal

Mientras hacemos el amor no podemos estar al loro de todo lo que sucede a nuestro alrededor. Tanto es así que nuestra mente viaja por una parte y nuestro cuerpo (o mejor dicho) nuestros músculos por otra. Nos desinhibimos tanto que nuestros esfínteres se relajan dando rienda suelta a aires descontrolados que emergen de nuestro interior.

Olor o ruido (a cada cuál más incómodo) hacen aparición en pleno acto. Las chicas no nos libramos de los famosos 'pedos vaginales'. Esos que dan mucha vergüenza pero que sólo son el resultado de la entrada de aire en la vagina debido a la fricción, entrada o salida del pene y que provocan ese ruido que nos corta tanto el rollo. En este apartado debo hacer mención a los pelos. Ni demasiado frondoso ni escarpado como los Andes pero siempre aseado.

Pasarse de listos

Pasarnos con la fogosidad también hace que baje la libido. Cada uno sabe cuándo debe dar una cachetada en el culete o decir una palabrota a su pareja, pero hay días que mejor no hacerlo. Tampoco llegar al extremo de intentar ser el ser más empalagoso y dulzón de la tierra, pues a tu pareja le puede entrar sueño y quedarse dormido en unos brazos, los de Morfeo.

Exhibicionismo artístico

Seamos claros, ni somos 'strippers' con experiencia ni tenemos el cuerpo de Jesús Vázquez, por lo que si nos queremos ahorrar un ridículo tremendo que corte el rollo a nuestra pareja es mejor que no nos iniciemos en el baile erótico. Eso sí, recomendable para una buena sesión de risoterapia.

El sexo y la música son dos cosas que pueden estar en perfecta armonía, pero si tu pareja quiere un coito con amor mejor que no pongas toda la discografía de Iron Maiden (y mucho menos cantarla). Te vas a quedar sólo en ese karaoke.

Tres son multitud

Momentos inoportunos. Llegan tus padres a una hora con la que no contabais, pillas a tu hermano fisgando detrás de la puerta, la mascota mirando con ojos impasibles una sesión de sexo o, lo que es peor, que el cartero llame al timbre... Recuerda que todo esto puede pasar a la vez por lo que estaría bien contar con un buen cerrojo en el cuarto.

Para acabar, quiero recordar que la mayor de las 'cagadas' es la de decir el nombre de otra persona... El ex, el amante o la actriz porno con la que tienes fantasías pueden jugarte una mala pasada y no sólo acabar con una noche de sexo y pasión, sino también con una relación con la que estabas contento.