Gato naranja atigrado
El gato atrigrado que se coló en el piso de John Paul Brammer. JOHN PAUL BRAMMER

El director editorial de la organización Trevor Project, John Paul Brammer, compartió en Twitter una de las situaciones más surrealistas que ha vivido y que le ocurrió el pasado fin de semana.

Mientras disfrutaba de sus días de descanso, Brammer escuchó como alguien llamaba a la puerta. Para su sorpresa, cuando abrió se topó con dos perros y un gato que, hábilmente se colaron por el pequeño hueco que el dueño de la vivienda utilizó para ver quién era. "Sus patas estaban golpeando mi puerta", contó John a The Huffington Post.

El primero y más ágil que entró en la casa fue el gato, de color naranja atigrado, que no tuvo reparo en empezar a explorar el nuevo territorio. Tras él, entraron los dos perros.

Ante tal situación, Brammer sacó su móvil y decidió documentar cada movimiento de los aventureros animales, los cuales venían de un apartamento de la planta de arriba que encontró vacío y con la puerta abierta de par en par.

Lo primero que John hizo fue llevar a los perros hasta su casa y cerrar la puerta para que no volvieran a escapar, aunque ellos tenían otros planes. Unos minutos después de volver a su piso para recoger al felino, Brammer volvió a escuchar unos golpes en la puerta que ya le resultaban familiares... ¡Los animales volvían a estar frente a la entrada de su apartamento!

A pesar de que Brammer intentó varias veces dejar a los perros en su casa, resultó imposible que no volvieran a escaparse y regresar a su piso.

"Por favor, dile a tus amigos que se porten bien y simplemente se queden en su apartamento. Por favor, gato, te lo ruego, eres el líder", le pidió Brammer al felino que le contestó con un "miau" que parecía estar diciendo "es tu problema".

Después de averiguar que los animales escapaban por una segunda puerta del apartamento, John la cerró y consiguió dejar a los animales allí, a salvo. Ahora solo le faltaba dar con el gato y devolverlo también a su hogar, aunque el felino no parecía tener mucho interés en ese plan.

Cuando Brammer creía que ya todo sería pan comido, descubrió que los dos traviesos canes habían vuelto a salirse de su casa. Por lo que optó, ya desesperado, por meterlos en su apartamento... Aunque también le salió mal la jugada.

Uno de ellos salió al pasillo y mientras lo atrapaba para volver a meterlo en casa y cuidar de ellos hasta que volvieran sus dueños, el otro, de alguna forma, cerró la puerta desde dentro.

Menos mal que Brammer nunca sale de casa sin llaves... Abatido por las tres mascotas, entró en casa junto al perro que había quedado fuera a esperar a que volvieran sus dueños, momentos que aprovecharon los animales para echarse una siesta después de tanta aventura.

Por suerte, algunos vecinos habían escuchado el jaleo en el rellano y acudieron a ayudar a John en su misión de dejar a los animales dentro de su hogar. Primero a los dos perros, a los que atrajeron con juguetes y comida, y después al gato, que estaba como en su casa en el piso de Brammer.

Para que no volvieran a salirse del apartamento, los vecinos idearon una "cerradura" con una cuerda.