Científicos del Stevens Institute of Technology de Nueva Jersey (Estados Unidos) y de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda) han grabado por primera vez cómo el cerebro 'late' como si de un corazón se tratara. Con cada impulso del corazón, el cerebro reacciona de igual forma en movimientos prácticamente inapreciables, lo que, según los investigadores, puede facilitar una herramienta de diagnóstico para detectar aneurismas o conmociones cerebrales antes de que pongan en riesgo la vida.

"Queríamos ver si si podíamos amplificar los pequeños movimientos del cerebro con cada latido del corazón y capturar ese movimiento como ocurre de forma natural, sin introducir ruido. Eso es importante cuando estás tratando de detectar movimientos anormales en el cerebro para diagnosticar y controlar los trastornos", ha explicado Mehmet Kurt, ingeniero biomecánico del Stevens Institute of Technology.

El cerebro se mueve de forma prácticamente imperceptible con cada latido del corazón, del orden de diez a 150 micras, menor que el ancho de un solo cabello. Los movimientos son tan pequeños que los escáneres cerebrales de imágenes por resonancia magnética (MRI) eran incapaces de filmar este detalle, hasta ahora. La nueva técnica ha sido publicada en la edición digital de la revista Resonancia Magnética en Medicina, y se llama MRI amplificada.

"Realmente se puede capturar todo el 'cabeceo' de la cabeza en el escáner debido a la fuerza de la sangre al bombear en el cerebro cada vez que late el corazón", comenta por su parte Samantha Holdosworth, física médica de la Universidad de Auckland. En su investigación, conectaron un pulsómetro que monitoriza la frecuencia cardíaca a las muñecas de personas sanas y coordinaron el tiempo del pulso con las imágenes del cerebro, uniendo los planos para crear un movimiento suave.

Un algoritmo, adaptado a los movimientos en forma de pistón de la sangre y el fluido espinal que atraviesa el cerebro, agranda luego el movimiento del cerebro a una escala más visible mientras mantiene el ruido potencial bajo control. Las imágenes de video resultantes, reconstruidas una por una, conservan las características espaciales de una MRI. El cráneo y todas las características anatómicas se muestran a escala real. Pero el movimiento reflejado por el pulso se amplifica significativamente a medida que se animan las imágenes.