Japón
Imagen de una estación de Metro en Tokio. Joi Ito / WIKIPEDIA

Unas de las imágenes más icónicas de Japón y, en concreto, de su capital Tokio son las aglomeraciones en el metro. Miles de personas usan el transporte público cada día y en hora punta pueden verse obligadas a ser empujadas por empleados, los 'oshiya', dedicados a apretujar a los viajeros.

Desde el ayuntamiento de la ciudad quieren borrar esta fama. El problema del transporte en una ciudad con casi 38 millones de habitantes (la zona metropolitana más poblada del mundo) supone un serio conflicto con la imagen de modernidad que quieren dar en los Juegos Olímpicos que se disputan allí en verano de 2020, por lo que han comenzado con un plan que tiene unos curiosas consecuencias.

La primera decisión que han tomado desde el consistorio es mandar a casa a medio millón de trabajadores para que hagan teletrabajo, en un ensayo de un plan que quieren implementar durante la disputa de los Juegos para facilitar los trayectos de los miles de visitantes que llegarán.

El Ministerio de Economía, Transporte e Industria japonés ha llegado a un acuerdo con 3.000 compañías por las que unos 600.000 empleados trabajarán desde casa durante dos semanas, empezando el 24 de julio. No serán empresas cualquiera, sino puntales de la economía japonesa: más de 50.000 trabajadores de Fujitsu, 10.000 de NEC o 2.000 de Ricoh, que incluso cerrará su sede central en estos días para propiciar el trabajo remoto.